El primer ‘pleno’ en el derby

Casi setenta años de rivalidad y, por ahora, sólo 17 temporadas de convivencia en la misma categoría. El derby entre el Tenerife y Las Palmas es especial por muchas razones. Una de ellas es su escasez. Barça y Madrid, Boca y River o Inter y Juventus se ven todos los años. Al menos dos veces. En casi setenta años de 'pique', blanquiazules y amarillos sólo han coincidido 17 veces en la misma categoría. Y jamás han estado más de tres cursos seguidos compartiendo campeonato, unos datos que hubieran acabado con cualquier rivalidad, pero que no han podido con el derbi canario. El próximo curso es posible que vuelvan a coincidir... o no. Pero la historia dice que no será por mucho tiempo.

Además, tras trece coincidencias, hasta el 25 de abril de 2009 nunca, nunca, nunca había podido el Tenerife ganar los dos derbis de una misma temporada. Ese sábado tenía una ocasión única para hacerlo. En noviembre, el grupo que dirigía José Luis Oltra ya se había impuesto (0-1) en el Estadio de Gran Canaria gracias a un gol de Alfaro. Y ahora jugaba ante su público y con el ascenso a un paso. No podía fallar. Y no falló. Le costó más, mucho más de lo que podía imaginar, pero ganó (2-0) y firmó su primer pleno en los clásicos del fútbol canario. Y lo hizo con televisión en directo para toda Canarias (TVC) y para toda España (Canal +) y con un total de 21.647 espectadores, que llenaron el Heliodoro.  

Algunos hicieron cola durante cuatro días para poder acudir a una cita que podía catapultar al Tenerife hacia la Primera División. Convaleciente aún Sergio Aragoneses de una pancreatitis, Oltra jugó con: Luis García; Marc Bertrán, Manolo Martínez, Luna, Pablo Sicilia; Ricardo, Richi; Juanlu (Ángel, 70’), Alfaro (Cristo Marrero, 89’), Kome (Mikel Alonso, 81’); y Nino. Y aunque los blanquiazules salieron con lo mejor que tenían, también lo hicieron con una empanada colosal. Las Palmas se adueñó del mediocampo y tuvo las mejores ocasiones, mientras al Tenerife sólo lo sostenía una afición indesmayable en el aliento. A los 55 minutos obtuvo la recompensa a su apoyo, cuando Richi abrió el marcador.  

Eso obligó a que se abriera el adversario y, a falta de diez minutos, cuando el Tenerife jugaba con ventaja y con espacios, a Nino le llegó un balón intrascendente, lejos de la portería y rodeado de rivales. Con un quiebro seco a David García le partió la cintura al central amarillo y creó una ocasión. Y con un disparo imponente y con rosca que superó a Santamaría fabricó un gol antológico. Y provocó el delirio. Entonces, corrió hacia la grada de General para recibir allí el abrazo de Cristo Marrero, el capitán. Y luego, titulares, suplentes, recogepelotas y aficionados construyeron una piña interminable. Y en ese mismo momento supieron que el derby era suyo.  

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Nino recortando a David García, en un Tenerife - Las Palmas

 Y titulares, suplentes, recogepelotas y aficionados también supieron que el ascenso era suyo. Y que iban a subir con el premio añadido de haber hecho un pleno –que una década después no se ha vuelto a repetir– en los derbis ante Las Palmas.