El primer partido ‘oficial’

El CD Tenerife había nacido diez años antes. O veinte años antes, si se toma como correcta la referencia del Tenerife Sporting Club. Pero hasta ese 10 de abril de 1932 no jugó un partido oficial de competiciones nacionales. Fue con motivo de la Copa de España, entonces conocida como Copa de la República. Y tuvo como rival al Betis Balompié, que tras la huida de Alfonso XIII había perdido el título de Real. En todo caso, lo importante era que aquel domingo, tras muchos años de espera, por fin podía medirse en partido oficial a uno de los grandes conjuntos peninsulares... aunque lo haría en desventaja. Así, esa tarde fue obligado a jugar como local en Mestalla (Valencia), pues desde la Federación Española no se entendía apropiado que los equipos peninsulares afrontaran un viaje de casi una semana a Canarias.

La Copa de España era entonces el torneo futbolístico de mayor relevancia en el país, por encima del recién creado Campeonato Nacional de Liga, que por esa razón tenía menor pedigrí. Eso sí, sólo se había autorizado la presencia de un equipo canario a partir de 1930, siendo el Real Victoria grancanario quien debutaría ese año, tocándole dos años después al campeón de la provincia occidental, el Tenerife, que en el torneo local superó a Iberia y Real Unión tras una cerrada lucha. Los blanquiazules quedaron emparejados con el Betis, campeón de Segunda División por delante de conjuntos de gran prestigio como Sporting de Gijón, Atlético Madrid o Sevilla. Y que tenía en sus filas a los grancanarios Adolfo y Timimi, que tres años después serían vitales en el único título liguero de los béticos en la élite. 

El Tenerife se desplazó hasta Cádiz en el 'Villa de Madrid', modernísimo buque de una chimenea capaz de 'volar' a 15 nudos de velocidad y entregado meses antes a Trasmediterránea por los astilleros Kruppo de Kiel (Alemania). Al frente de la expedición, con 16 futbolistas, estaba el eterno secretario general, José Díaz Prieto, acompañado del tesorero Matías Guigou y el directivo Alberto Abrisqueta, que también ejercería de entrenador. Y en la Península se incorporaría Rafael Morera, que durante tres temporadas había militado en el Real Madrid. Y sin tiempo para adaptarse a un terreno de césped desconocido para ellos, el domingo 10 de abril de 1932, el Tenerife alineó en Mestalla a: Cayol; Llombet, Pepe Fernández; García II, Esquivel, Arsenio Arocha; Torres, Rancel, Arencibia, Semán y Luzbel. 

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Plantilla del CD Tenerife, temporada 31-32

Enfrente estaban el Betis... y el colegiado catalán Lloveras, que a los diez minutos dio por válido un gol de García de la Puerta en fuera de juego. Antes del descanso, el larguero devolvió un disparo de Luzbel y el árbitro se comió un claro penalti a Semán. Sin embargo, a poco del final, Arencibia (81’) firmó el empate al cabecear un córner lanzado por Torres. La prensa valenciana, además de criticar al árbitro, para el que pedía “prisión mayor”, elogiaba “la exquisitez de un fútbol no visto en años” que practicó el Tenerife, equipo que sólo cometió ocho faltas, por 23 de los béticos. Una semana después, en el campo del Patronato, en Sevilla, un Tenerife con tres lesionados (entre ellos el portero Cayol) cayí eliminado. Eso sí, antes se le anuló un gol legal y se le sancionó con un penalti inexistente. 

El Tenerife debutaba así oficialmente en una competición nacional... para comprobar que Canarias aún estaba muy lejos.