“El periodismo tiene que ser serio, riguroso, de investigación, lo otro es deleznable”

Domingo Álvarez es uno de los grandes nombres del periodismo deportivo nacional. De su voz ha llegado para todo el territorio español narraciones de hasta 25 eventos internacionales, entre ellos, dos finales olímpicas de baloncesto (2008 y 2012). Sus primeras intervenciones radiofónicas se sucedieron con sólo 16 años; de ahí en adelante una firme carrera profesional en la televisión y radio que, entre otros muchos logros, le han llevado a la dirección de RTVE en Canarias. Como máxima en el ejercicio de su profesión, la honestidad y la independencia.

- ¿Cómo llegó al periodismo?
- Mis inicios en el periodismo fueron casi cuestión de sangre, de raza, fue una afición precoz porque desde muy temprana edad, con 10 o 12 años, yo ya estaba enamorado de la radio. Me cautivaba el periodismo de tal manera que yo iba al estadio Heliodoro Rodríguez López con dos amigos y nos llevábamos un cassette y grabamos el relato de los partidos desde la parte alta de Herradura; nos pasábamos el micrófono y narrábamos un rato cada uno. De aquellos tres locos, uno acabó en el mundo del periodismo, que soy yo; los otros dos a día de hoy son economistas. Yo lo vivía desde muy pequeño. También en mi casa grababa la radio, por ejemplo, los programas de Manuel Negrín, y hacía un montaje, extractando los audios del locutor y  ocupando su papel, simulando que era mi función. También en mi casa, viendo la tele, utilizando un lápiz o un bolígrafo, narraba los partidos de fútbol a mi padre. Creo que se puede decir que nací con un micrófono debajo del brazo.

Un poco más tarde me inscribí en un curso de radio en el que brillé por una circunstancia muy peculiar, y es que no hablé durante todo el curso, ni siquiera en las prácticas de locución que eran voluntarias.  Entonces, Juan Hernández, un histórico de Radio Juventud, Radio Cadena y Radio Nacional, se fijó en mí, por aquella máxima que dice que la radio es de los tímidos, y me hizo la pregunta mágica de porqué había acudido a un curso de radio si no se me había escuchado nada en ningún momento, todo producto de mi timidez, claro. Entonces, Juan me propuso ir a un estudio e imaginar que estábamos narrando un partido y así lo hicimos. Él narraba y me daba paso… y resultó que le gustó. Esto me ocurrió con 16 años y una semana después ya estaba en el Estadio narrando con él un partido del Tenerife. Y por si fuera poco, dos semanas después decidieron enviarme a un Logroñés-Tenerife, en la Península, viajando en las circunstancias de aquella época, sin técnico de sonido ni nada, cómo se viajaba en aquel entonces, que era ir hasta Madrid y después coger una guagua hasta La Rioja, toda una aventura. Creo que se puede decir que llevo una vena periodística que me brotó casi espontánea desde muy joven.

- Entonces, su historia es un ejemplo perfecto de la expresión “un sueño hecho realidad”…
- Efectivamente. Cada vez que me entregan una distinción o un premio, cuando tengo que dirigirme al público, siempre digo que los sueños se cumplen; y en mi caso se cumplió de una manera bárbara, porque en mis comienzos nunca imaginé que podría retransmitir dos finales olímpicas de baloncesto, por poner un ejemplo.

"Mis inicios en el periodismo fueron casi cuestión de sangre, de raza, fue una afición precoz porque desde muy temprana edad, con 10 o 12 años, yo ya estaba enamorado de la radio"

- ¿Y la radio siempre antes que la televisión y la prensa?
- Bueno, también tengo que decir que soy un enamorado de la tele. Por ejemplo, soy el presentador más longevo en la parcela deportiva en la presentación del informativo histórico de Televisión Española en TeleCanarias.  Me gusta mucho el estudio de las audiencias de televisión; todos los días hago un análisis profundo de los datos, es un mundo que me apasiona. Con todo, sí tengo que reconocer que creo que soy un hombre de radio; pienso que tengo más madera para este medio que para cualquier otro. Éste es mi año trigésimo octavo en la radio. En cuando a los periódicos, también estuve mucho tiempo en el Grupo El Día, cuando existía Jornada Deportiva, haciendo información de balonmano y hockey y debo decir que fue una experiencia muy interesante.

- ¿Siente que los medios de comunicación forman parte de eso que llama ‘El cuarto poder’?
- Evidentemente, la prensa tiene un gran poder, eso no lo vamos a discutir ahora, pero a mí me parece que ese poder hay que ejercerlo con limpieza. He repetido hasta la saciedad que soy un hombre libre que no se presta a las malas artes. El poder hay que utilizarlo en beneficio general de las personas; tenemos poder, por ejemplo, para llegar a la gente para que done sangre, para que sea solidaria, para evitar la violencia o para educar, lo otro es deleznable; nunca se debe utilizar ese poder para un interés propio, no admito sugerencias de ningún tipo, no es mi estilo, y eso me ha costado mucho, porque no es gratis. Ahora bien, he decir que he tenido la suerte que desde la cúpula de Televisión Española siempre me han apoyado, han creído en mí depositando su confianza y yo les estoy profundamente agradecido. El periodismo tiene que ser como el que conocemos todos, un oficio serio, riguroso, de investigación, lo otro es deleznable. Con seriedad se han conseguido muchas cosas en este país, creo que éste es el verdadero periodismo.

- Pero ese otro periodismo también existe…
- Bueno, como en botica, hay de todo, y los que tengan ese problema tendrán que solucionarlo ellos, pero no es mi caso. Creo que la vida son hechos y es tan sencillo como preguntarle a cualquier profesional de Radio Televisión Española en Canarias si en algún momento he intentado utilizar a mi antojo o dar alguna instrucción determinada de manera perversa en alguna información, jamás. Creo que debo estar con el grupo de cabeza que lidera este tipo de periodismo, honesto. Soy una persona honrada y tengo que decir que éste es mi estilo y no es negociable.

Nunca he aceptado un cargo a la ligera. Además, he dicho que no a muchas ofertas que me han llegado de otros medios de comunicación, como por ejemplo, de la Cadena SER, que me ha llamado en tres ocasiones. A todos ellos estoy muy agradecido. En las oposiciones a Radio Nacional, un proceso muy duro en el que participaron 2.000 personas, terminé en el primer puesto de Canarias y pude elegir el destino de Tenerife. Desde entonces, me han ofrecido muchísimas veces irme a Madrid. La última fue en el 2012, cuando me ofrecieron un puesto directivo muy interesante. Con anterioridad en el 2008 me llamaron para la jefatura de Deportes Radio Nacional, y no era la primera vez que sucedía.

- ¿Siente que los políticos quieren ingerir en los medios de comunicación?
- Yo siempre digo lo mismo. Respeto absolutamente a la política, que es muy útil; ahora bien, yo no me meto en su trabajo y no puedo permitir que se metan en el mío. Evidentemente a veces se producen esas situaciones, pero es misión del periodista combatirlas, no arrugarse, eso no es negociable. No puede existir diplomacia en eso, no hay mano izquierda, al pan, pan, y al vino, vino. No cabe la manipulación, los intereses, los negocios, ni las preferencias. Estamos hablando de periodismo, de información, y cada uno en lo suyo. Zapatero a sus zapatos. Entrar en el otro juego, es el colmo del ridículo, y más en un medio público como RTVE.

- En los medios privados quizás sea más difícil mantener esa postura tan firme...
- Quizás, pero eso lo tienen que responder los compañeros de los medios privados. Tienen un mérito tremendo y los admiro. Aunque me han ofrecido muchas veces irme a empresas privadas, siempre he trabajado en lo público, pero creo tener raza de empresa privada y esa genética la he intentado trasladar a lo público.

- ¿Qué es lo mejor de ser periodista?
- El poder contar las cosas a la gente. Yo soy u periodista de la calle. Yo quiero ver las cosas para poder contarlas después y ser los ojos de un oyente es maravilloso. Hay una gran responsabilidad a la hora de narrar un partido, por ejemplo, nunca miento, ni exagero, transmito fielmente lo que veo. Y tengo que decir que eso es un lujo. Para mí, poder narrar a la gente una final olímpica es un sueño, es la gloria como periodista. No busco ningún beneficio en la profesión. Es mi oficio, y punto. Creo que el ego lo tengo muy bien afinado. Mi chirría y me irrita la gente que tiene un ego disparado por salir en la televisión.

- ¿El culmen de su carrera como narrador ha sido su participación en dos finales olímpicas?
- Sin duda. He tenido la gran suerte, gracias a muchos factores, de haber estado en seis Juegos Olímpicos consecutivos, en diez Europeos de baloncesto, tres mundiales de fútbol, etc… y eso me hace inmensamente feliz. Y sí, creo que las finales olímpicas es lo más grande que me ha sucedido.