El peligro de compartir nuestros datos en la red: Lo que no te cuentan

Tuvigú

Compartir información en Internet hoy en día es algo prácticamente imposible de evitar. Internet nos ha abierto las puertas del mundo y ha facilitado una infinidad de oportunidades comunicativas que han sido aprovechadas por la mayor parte de nosotros. 

Muchos usuarios aún no son conscientes del todo del peligro que se esconde al compartir nuestro día a día en las redes. Publicar fotos de los productos que acabamos de comprar y que revelan nuestro poder adquisitivo, o poner un post anunciando que nos vamos de vacaciones una semana, entre otros muchos supuestos, puede tener consecuencias indeseadas.

En los últimos años, varias empresas de seguridad informática han alertado de la gran cantidad de datos personales que se pueden obtener en las Redes Sociales y que son de dominio público. Lo cierto es que, cuanta más información se comparta en la red, más riesgo hay de robo o suplantación de identidad. Por ello es conveniente no compartir la información sensible de forma pública, sino hacer uso de los ajustes de visibilidad y permitir su visualización a un grupo de amigos muy restringido.

Por otro lado, también solemos ceder frecuentemente nuestros datos a empresas confiando en que las mismas cumplen con la ley de protección de datos y que harán un uso controlado de ellos, pero no siempre es así. Sin embargo, toda persona tiene derecho a que sus datos estén protegidos, es decir: saber quién tiene dichos datos, cuáles necesitan ceder exactamente y sobre todo, para qué los van a utilizar, además de cómo pueden modificarlos e, incluso, eliminarlos.

Según los expertos, es fundamental plantearse si los datos que nos piden son necesarios. Nunca se debe dar información innecesaria relacionada con la situación económica o del entorno próximo, como puede ser el nivel de renta.

Por otro lado, sin darnos cuenta en muchas ocasiones ponemos en riesgo nuestros propios equipos y la información que conservamos en ellos al ejecutar acciones que pueden parecer inicialmente sin importancia, pero que en realidad resultan extremadamente peligrosas. Por ello, es conveniente no descargarse Apps de cualquier web, prestar atención a los avisos de conexión insegura del navegador, emplear contraseñas diferentes, abrir con precaución cualquier archivo adjunto en un email y usar con cuidado las redes WIFI gratuitas.

Aparte, compartiendo información personal o fotografías íntimas puedes ser víctima de delitos como extorsión o ciber acoso… Si quieres navegar con tranquilidad y tener protegidos tus datos y privacidad, te recomendamos visitar webs seguras, no aceptar solicitudes de amistad de desconocidos, conocer tus derechos e instalar un antivirus, que protege la identidad digital en todo momento. 

Además, puedes comprobar cuánta información pulula sobre ti en Internet si buscas tu nombre en Google. Por último, y no menos importante, ¡cuidado con lo que publicas! El sentido común será siempre nuestro mejor aliado…

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