El inicio de la 'travesía en el desierto'

El Tenerife consolidó en 1943 su supremacía futbolística regional con su tercer título consecutivo en la Liga Regional, pero lo logró de forma tan agónica como sorprendente: mientras lloraba el fallecimiento de Bernardino Semán, su líder dentro y fuera del campo. 

Acabado el campeonato, pagó su éxito con la marcha de sus mejores futbolistas. Así, el portero Abel, el mediocampista Calixto y el goleador Martín Rizo ficharon por el Atlético Madrid (entonces Atlético Aviación), donde ya estaban los canarios Campos, Arencibia, Mesa, Machín y Domingo.

Obligado a una reconstrucción, el Tenerife tardó en ser competitivo. Y acostumbrado a ganar títulos cada año, vivió un lustro con más sombras que luces. En medio de tanta decepción, siempre reservó un momento brillante para consuelo 'birria', aunque éste no llegó en un Campeonato Insular que se llevó el Price de los hermanos Núñez por delante del Real Unión. El Tenerife fue tercero, con dos victorias en ocho jornadas. Eso sí, se clasificó para la Liga Regional, cita reservada para los cuatro primeros en la que no encontró plaza el Hespérides. 

Con un 'once-tipo' formado por Rafa; Llanos, Basilio; Celedonio, Conrado, Victoriano; Eusebio, Alfonso, Nino, Asensio y Rosendo, el Tenerife sufrió la marcha de Luis Molowni, una de sus más firmes promesas. El hijo del mítico Raúl Molowny había jugado en el filial Santa Cruz, pero no podía jugar con los 'mayores' al no tener aún 18 años y optó por fichar por el Marino grancanario. Ayudó la oferta que le hizo Eufemiano Fuentes, presidente del Marino: 5.000 pesetas de ficha anual, 300 de sueldo mensual y 100 de prima por partido ganado. 

En un tiempo en el que el fútbol grancanario ya se movía en el semiprofesionalismo, la diferencia se notaría en la Liga Regional. Ya en la Copa de Canarias, el 9-1 con el que el Victoria destrozó al Price fue un aviso. Y en la Liga Regional, las dos jornadas iniciales vieron abusos similares: un 6-0 del Victoria al Iberia, un 9-0 del Gran Canaria al Real Unión, un 4-1 del Marino al Price, un 4-1 del Atlético Las Palmas al Tenerife... Al final, los conjuntos de la 'isla redonda' ocuparon las cuatro primeras plazas, con título final para el Victoria. 

Reforzado con el ariete Alejandro, el interior zurdo Argeo Semán (hermano del mítico Bernardino) o el extemo Torres, el Tenerife ocupó la séptima plaza... pero protagonizó las dos únicas derrotas del Victoria. Señalado fue el triunfo (3-2) en el Stadium, el 19 de marzo de 1944, cuando los blanquiazules recibieron en propiedad –de manos de Juan Labory, presidente de la Federación Tinerfeña– la copa que les acreditaba como tricampeones de la Liga Regional. A los cinco minutos marcó Alejandro, pero el Victoria no tardó en imponer su superioridad. 

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Formación del Tenerife en la temproada 44-45

 Marín y Gallardo ya le habían dado vuelta al resultado para alegría de centenares de aficionados grancanarios, cuando, en el intermedio, don Heliodoro pasó por el vestuario y apeló al honor de los jugadores. En la reanudación, Torres estableció el empate y, a poco del final, una combinación de Argeo Semán y Eusebio la culminó Alfonso con un duro disparo para establecer el 3-2 definitivo. El Tenerife se llevó a sus vitrinas el trofeo... y puso a salvo el honor de un curso cerrado con la 'tradicional' visita del Atlético Madrid al Stadium. 

Con otro nuevo fichaje canario, el palmero Rosendo Hernández, el Atleti obtuvo un triunfo (4-2) y un empate (3-3) ante el Tenerife, que obtuvo así dinero suficiente para 'pescar' en el mercado local: los porteros Leoncio y Ortega, el defensa Basilio Morera, el centrocampista Ramón, el ariete Luis García o los también delanteros Peregrino y Andrés, procedentes del 'eterno rival' Real Unión.