El ‘ingeniero’ del Stadium

El 31 de enero de 1924 se hizo cargo de la presidencia del Tenerife el capitán de ingenieros Juan Muñoz Pruneda. Vicepresidente con Mario García Cames, fue el autor del proyecto de construcción del Stadium, lo que hoy es el Heliodoro Rodríguez López

Para entonces, la entidad ya había dado los pasos precisos para construir un campo de fútbol en la finca Cañadas, en lo que entonces eran las afueras de Santa Cruz de Tenerife. El terreno de juego de la calle Miraflores se había quedado obsoleto y la entidad, con la ayuda económica de destacados personajes y empresarios de la época, había adquirido 24.000 metros cuadrados (a 25 pesetas el metro) en una zona anexa a la que luego sería conocida como calle San Sebastián.

El impulso definitivo a las obras se produjo con la llegada a la presidencia de Muñoz Pruneda, quien en ese mismo mes de enero, aún como vicepresidente de la entidad blanquiazul, además de presentar el proyecto del Stadium, había pasado a formar parte del comité encargado de supervisar las obras. Y ahí también figuraban Sixto Machado, el doctor Ángel Capote, Juan Yanes (primer presidente del Tenerife Sporting Club), Álvaro Ruiz y Cristóbal Bento. Poco después, el entonces presidente del Tenerife, Mario García Cames, cónsul de Uruguay en la Isla y en su día también presidente del Sporting Club, era destinado a Pernambuco (Brasil) y “exaltado a la presidencia de honor, en reconocimiento a su eficiente labor al frente de los destinos del equipo”. 

A partir de ahí, ya con Muñoz Pruneda al frente de la entidad, se dieron los pasos restantes: se hizo público el empréstito acordado por el Tenerife “para la compra y construcción de un nuevo campo de deportes” y el club emitió tres mil obligaciones administrativas por un valor de cien pesetas cada una, que luego serían generosamente cedidas al club o al Cabildo Insular, siendo suscritas por personajes relevantes de aquellos años veinte como los hermanos Rodríguez López, Sixto Machado, la empresa Fyffes Ltd o don Francisco García, conocido como Paco 'el de la Valenciana' por ser el propietario de la célebre fábrica de helados. Esta conjunción empresarios-club facilitó que el Tenerife se convirtiera en el primer equipo de Canarias. 

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Imagen de Juan Muñoz Pruneda

 
Además, Muñoz Pruneda, que también presidió el Real Club Náutico de Tenerife, supo conseguir un ventajoso empréstito de la Caja de Ahorros (antecesora de lo que luego fue CajaCanarias), merced a la excelente relación que mantenía con su presidente, el arcipreste Francisco Herraiz Malo, canónigo de la Catedral de La Laguna... y un gran aficionado al fútbol.  

Con este impulso común de toda la sociedad, al que también se sumaron instituciones públicas como el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Cabildo Insular, en apenas año y medio se pudieron abrir las puertas del Stadium y más de siete mil personas asistieron a su inauguración, con la disputa de un partido entre el Tenerife y el Marino de Las Palmas. 

En octubre de 1926, Muñoz Pruneda dejó paso en la presidencia del Tenerife a Fernando Arozena. El Stadium ya era una feliz realidad.