El IAC descubre una estrella que no debería existir

Científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) han descubierto la estrella enana J0023+0307, que se encuentra a 9.450 años luz de distancia, en el halo de la Vía Láctea. 

Debido a su falta de metales, explicado en un comunicado el IAC, y en particular a su escaso contenido en carbono, esta estrella "cuestiona los modelos de formación de estrellas de baja masa en el universo temprano", explica David Aguado, autor principal del artículo publicado  por la revista científica The Astrophysical Journal Letters, en la que los expertos analizan la composición química primitiva del cuerpo celeste.

Una nota del IAC indica este hallazgo es de características similares al efectuado en diciembre por el mismo grupo de investigadores, otra estrella enana, J0815+4729, también ubicada en el halo de la Vía Láctea y de bajo contenido en metales.

En cambio, en esta nueva estrella no han encontrado carbono, lo que difiere de la composición habitual de estrellas similares, por lo que los científicos entienden que este hallazgo desafía los modelos teóricos de formación estelar con bajo contenido en metales. 

J0023+0307 se encuentra todavía en la secuencia principal, etapa en la que se mantienen las estrellas durante la mayor parte de su vida, y posee una edad prácticamente similar a la del Universo, indica Jonay González Hernández, investigador Ramón y Cajal del IAC y otro de los firmantes del artículo.

De acuerdo con los modelos establecidos para estas estrellas, el contenido de este elemento debería ser muy superior al observado y por ello "esta estrella no debería existir", señala el también investigador del IAC y segundo autor de esta publicación, Carlos Allende Prieto.

El IAC explica en su comunicado que el descubrimiento se obtuvo mediante espectroscopía obtenida a partir de los instrumentos ISIS y OSIRIS, instalados en el Telescopio William Herschel y en el Gran Telescopio Canarias, respectivamente.

Ambos se encuentran en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en el término municipal de Garafía (La Palma). El primero cuenta con un espejo primario de 4,2 metros de diámetro y el segundo con 10,4 metros de espejo primario segmentado, que constituye el mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo.

Como próxima meta de la investigación, el equipo de científicos del IAC tratará de detectar otros elementos químicos en la estrella, como el litio y el hierro. 

Debido a la antigüedad de la estrella, en particular el litio podría aportar información crucial sobre el proceso de creación de núcleos atómicos (nucleosíntesis) que se produjo tras el Big Bang.

Para ello se requieren telescopios de gran diámetro, entre los 8 y 10 metros, capaces de realizar espectroscopía de alta resolución.

Los investigadores confían en que el espectrógrafo HORS, en fase de pruebas en el GTC, pueda en un futuro cercano servir para el análisis químico de estrellas débiles como J0023+0307 y J0815+4729. 

Los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y el Gran Telescopio CANARIAS (GTC) forman parte de la red de Infraestructuras Científicas y Técnicas Singulares (ICTS) de España.