El fichaje de Felo y Noda

Hubo un tiempo, a finales de los años setenta, en el que, a la hora de fichar, el Tenerife salía de pesca sin un duro en el bolsillo y acudía a caladeros como el Toscal o Las Palmas Atlético. Y eso, incluso en situaciones desesperadas, cuando el equipo estaba amenazado por el descenso y dispuesto a realizar el mayor sacrificio. Un ejemplo es lo ocurrido en la recta final de la temporada 77-78. El verano anterior, la directiva que presidía José López Gómez había optado por no renovar a dos veteranos como Esteban y Justo Gilberto, que abandonarían el fútbol profesional. Y también se desprendió de los uruguayos Ferrerira y Kraus –que habían sido sus primeros extranjeros tras la apertura de fronteras en el verano de 1973–, así como de Maciel y Jorge Fernández, sus dos principales figuras, que se fueron a reforzar a la UD Las Palmas, entonces fija en Primera División.

El equipo, dirigido por Manolo Sanchís, no empezó mal, pero dos derrotas seguidas como local en el mes de noviembre ante Murcia y Celta le alejaron de la zona de ascenso. Y ya en la segunda vuelta, otros dos tropiezos en el Heliodoro frente a Deportivo y Jaén le hicieron caer en los puestos de descenso. La gravísima lesión del goleador Illán, que estuvo siete meses sin jugar y jamás se recuperó plenamente, fue un obstáculo mayúsculo. Entonces se activaron las alarmas y se buscaron refuerzos. Primero se apuntó alto y se trató de pescar en los mejores caladeros de España, las canteras de Madrid, Barça y Valencia. Y se preguntó respectivamente por Magdaleno, Mercadé y Pablo, que tenían experiencia en Segunda División. Pero nadie quería venir a un club en el que se pagaba tarde o no se pagaba. Y en el que el entorno estaba de uñas y miraba los fichajes con lupa.

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Felo.

Entonces, se apuntó al Toscal, que el verano anterior se proclamó campeón de España de Aficionados y ascendió a una Tercera División en la que competía con equipos peninsulares. El Tenerife ofreció inicialmente dos millones de pesetas por Ananías y Pepito Rivero, las dos figuras de los blanquinegros. Las fórmulas de pago nunca quedaron claras y Manuel Márquez Hernández, presidente del Toscal, se sintió engañado tras llegar a un principio de acuerdo. Y los jugadores, tras acudir a la sede de Viera y Clavijo, también comprobaron que las promesas eran unas y la realidad otra distinta. La diferencia, por ejemplo, entre 700.000 pesetas anuales o 450.000. Rotas las negociaciones con el Toscal, se puso en marcha el 'plan C'. Pepe López y el secretario general, Domingo Marrero Cubas, viajaron a Gran Canaria y en dos horas cerraron un acuerdo con Atilio Ley, presidente de la UD Las Palmas.

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Noda.

Al día siguiente, el 1 de abril de 1978, el centrocampista Félix Noda y el delantero Felo debutaban en el Heliodoro ante el pujante Recreativo de Eusebio Ríos, que ese curso subió a Primera División. Sanchís alineó esa noche a: Domínguez; Movilla, Julio Durán, Manolo, Meneses; Pepito, Salvador, Melián, Noda (Aparicio, 70’); Felo y Lolín (Toño, 73’). Un cabezazo de Julio Durán (39’) a la salida de un córner le dio la victoria (1-0) al Tenerife. Fue el canto del cisne. Un mes después, el Tenerife descendía a Segunda División B.