El estreno de Heriberto

Heriberto Herrera Udrízar (1926-1996) ocupa un lugar destacado en la historia del Tenerife por ser el técnico que llevó al equipo a Primera División por primera vez en su historia. Pero no llegó al club con esa misión. Lo hizo como 'bombero', con el único objetivo de apagar un incendio: evitar el descenso de un equipo que entonces era undécimo (entre 16 participantes) en el Grupo Sur de Segunda División, a tres puntos del descenso directo y a sólo uno de la promoción de permanencia. Y es que el Tenerife 59/60 nació torcido.

Así, tras caer en las cuatro jornadas iniciales y recibir un 8-2 en la visita al Levante, el conjunto blanquiazul encadenó tres victorias seguidas que aplazaron la anunciada destitución de José Ignacio Urbieta. Un solo triunfo en los siguientes ocho encuentros precipitó el cese de Urbieta y el ascenso de Vicente Gimeno, un técnico de la casa. Pero ésa tampoco fue la solución. Y tras un mes de dudas y una nueva derrota en el Heliodoro, esta vez frente al Levante, la directiva presidida por Ricardo Hodgson Lecuona mandó llamar a Herrera. 

Ídolo en Paraguay, había triunfado como futbolista en el Atlético Madrid, pero no llevaba un año retirado y su única experiencia en los banquillos eran unos meses en el Rayo Vallecano, al que había salvado del descenso tras una promoción ante el Turista, filial del Celta de Vigo. Con once jornadas de margen, la asignatura de la permanencia no era fácil de aprobar. Pero Heriberto Herrera no perdió el tiempo. Del aeropuerto de Los Rodeos marchó directamente al Heliodoro y allí se puso a trabajar. Y lo hizo con métodos desconocidos. 

Así, introdujo los entrenamientos fraccionados, aplicó una intensa preparación física, dio primacía de la estrategia… y aplicó disciplina, mucha disciplina. Dentro y fuera del terreno de juego. Un ejemplo: telefoneaba a los jugadores a las nueve de la noche para comprobar que estaban en casa. Y en algunas ocasiones, volvía a llamarlos un poco más tarde para ver que no habían salido tras esperar en casa por la llamada del técnico. O se pasaba por sus domicilios. Además, introdujo pautas en las comidas que ahora parecen lógicas, pero que entonces eran revolucionarias. 

Eso sí, sabía escuchar. Y si alguno de sus conceptos futbolísticos chocaba con las ideas (o las costumbres) de la plantilla, era capaz de consensuar una salida intermedia. O que a los jugadores les pareciera intermedia. Sobre el césped también tejió 'la malla herreriana', que apenas dejaba huecos al rival. En su estreno, el 29 de enero de 1960 en la visita al Mestalla, ya dejó ver su estilo. Ese día introdujo pocas novedades en la alineación (Villar y Padrón entre ellas), pero sí algunas modificaciones tácticas, al pasar a Colo al lateral derecho. 

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Plantilla del CD Tenerife en la época de Heriberto Herrera

 Y arañó un 0-0 con el siguiente once: Santi; Colo, Miranda, Álvaro; Villar, Pérez Andreu; Enguidanos, Herrera, Julito, Padrón y Paco. Además, a partir de la solidez defensiva convirtió al Heliodoro en un fortín. Ese curso, por ejemplo, el Tenerife de Heriberto Herrera ganó los cinco partidos ligueros que jugó como local. Y el curso siguiente, sumaría catorce victorias y un empate. Con eso, con algunos refuerzos como Correa, Borredá o Zubillaga… y un par de incorporaciones de la cantera como Ñito y José Juan, el Tenerife logró el ascenso a Primera División.