El destino del finalista

No es fácil superar una decepción como la que sufrió el Tenerife el pasado sábado en Getafe. La sensación que queda es de vacío y la recuperación anímica es tan importante como la calidad futbolística. La situación ya la sufrieron antes otros seis equipos... y la historia demuestra que no es imposible obtener premio al curso siguiente.

La historia demuestra que dos de esos equipos que se quedaron a un paso del paraíso encontraron el camino del éxito al curso siguiente. Y que uno volvió a rozar la gloria. Los que ascendieron doce meses después de lamentar su mala suerte fueron Las Palmas 14-15 y Girona 16-17. En ambos casos, con un denominador común: un excelente arranque de curso.

Así, Las Palmas superó el inverosímil gol de Uli Dávila (Córdoba) que frustró su ascenso con un espectacular inicio liguero pocos meses más tarde: se colocó líder en la cuarta jornada y llegó a mediados de diciembre con seis puntos de margen sobre el tercer clasificado, tras firmar diez victorias y seis empates en 17 jornadas.

Su única derrota llegó en el Heliodoro, pero ni eso le impidió presentar desde el inicio su candidatura al ascenso. Un bache mediada la segunda vuelta hizo que le adelantaran Betis, Sporting y Girona, lo que le obligó a jugar nuevamente los playoffs, pero las enseñanzas adquiridas le sirvieron para lograr el ascenso, tras doblegar a Valladolid y Zaragoza.

El Girona 16-17 vivió una experiencia similar. Tras rozar el ascenso varios años, venía de ser finalista el curso anterior, cuando cayó en la última cita de los playoffs ante Osasuna. La decepción no invitó a la revolución: mantuvo al mismo cuerpo técnico y buena parte de la plantilla. Y a partir de la octava jornada se estabilizó en la zona de playoffs.

En una competición con una igualdad extrema, en la decimoquinta jornada –pese a haber ganado sólo seis partidos– se colocó segundo. El Girona 16-17 ya no abandonaría esa posición hasta que se consumó su ascenso directo a la élite... pese a sumar sólo dos puntos de quince posibles en sus cinco últimos partidos. El trabajo lo había realizado antes.

El Alcorcón 12-13 también superó el trauma de haberse quedado meses antes a un gol de la gloria. Con Anquela en el banquillo había llegado a las puertas del paraíso, donde entró el Valladolid. Al curso siguiente apostó por Bordalás y eso no impidió que los alfareros entraran en zona de playoffs en la cuarta jornada y ya no salieran de ahí a partir de la novena.

A falta de seis jornadas llegaron a ocupar una plaza de ascenso directo que al final fue para el Villarreal. Y en todo caso, se clasificaron para las eliminatorias de ascenso, donde el Girona los dejó sin premio. Eso sí, volvieron a firmar una temporada sobresaliente, demostrando que el palo anímico de perder la final de los playoffs es un golpe superable.

En los otros tres casos, costó más. El Elche 11-12 pagó las consecuencias de que el Granada le hubiera dejado meses antes sin un ascenso que ya acariciaba. Una buena racha en noviembre y diciembre le llevó a liderato, pero cuatro derrotas seguidas como local le dejaron sin opciones. Curiosamente, al año siguiente logró el ascenso directo.

Peor lo pasó el Girona 13-14, al que meses antes el Almería había dejado sin premio en la final de los playoffs. Empezó el curso como aspirante y ocupó plaza de ascenso en las primeras jornadas... pero tras una racha infame, con una victoria en veinte partidos, se encontró, a falta de once jornadas, en la última plaza y a ocho puntos de la permanencia.

Entonces llegó Machín al banquillo y se obró el milagro. Primero logró la salvación, luego rozó el ascenso durante dos años seguidos... y este curso finalmente llevó a los catalanes a Primera División. Y ahí es donde quiere volver el Zaragoza, que en el verano de 2015 se quedó, en Las Palmas, a seis minutos del paraíso.

Candidato obligado al ascenso por historia y masa social, el Zaragoza 15-16 se mantuvo en zona de playoffs durante casi todo el curso, hasta que una inesperada derrota en la última jornada ante el descendido Llagostera le dejó sin opción de disputar las eliminatorias de ascenso. Ahora, el papel de finalista sin premio lo desempeñará el Tenerife 17-18.

La historia señala que alcanzar el éxito será complicado... pero no imposible.
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