El desconfinamiento: un problema para las mascotas

El pasado 14 de marzo cambió la forma de vida de todos los residentes en España con la declaración del estado de alarma. De la misma forma, cada país, en sus fechas, también empezaron a sufrir la situación del confinamiento en un momento histórico que paralizó a gran parte del planeta.

En este contexto, la racionalización de la situación podía llevar a la comprensión de la gravedad del momento y a la aceptación de un cambio radical en el día a día. Sin embargo, ¿qué pasa con las mascotas? Estos seres vivos irracionales han tenido que convivir con una nueva situación que se les escapa al entendimiento, la de pasar, de un día a otro, las 24 horas de cada jornada con sus dueños, y que con la desescalada han visto cómo vuelven a encontrarse -según cada familia y sus circunstancias- con su vieja normalidad de pasar un gran tiempo en soledad mientras sus propietarios trabajan fuera del hogar.

¿Les ha pasado factura el confinamiento? ¿Pueden sufrir problemas de ansiedad en la desescalada? Sobre estas cuestiones y en profundad hemos hablado con Esther Alonso Ramos, veterinaria especializada en etología -rama de la biología y de la psicología experimental que estudia el comportamiento de los animales-, adscrita al Colegio de veterinarios de Tenerife.

¿Cómo puede afectar a una mascota que después de varios meses sin separarse, sus dueños retomen la vida cotidiana y tenga que volver a pasar muchas horas del día sola hasta que regresen?
"Durante el confinamiento más estricto muchos profesionales remarcaron la importancia de proporcionar al perro espacios de soledad precisamente para que mantuvieran la rutina de estar solos durante períodos de tiempo. No era necesario para todos, pero sí para aquellos que ya sufrían ansiedad por separación porque son los que tienen un riesgo mayor de sufrir cuando los dueños retoman su actividad profesional fuera de casa. 

La ansiedad habitualmente se manifiesta con ladridos constantes acompañados a veces por aullidos. También nos molestarán cuando dormimos y pueden hacer sus necesidades en casa (a veces incluso en la cama o en el sofá para marcarlos), intentarán escaparse o rascan las puertas compulsivamente. Incluso, en los casos más severos, puede aparecer coprofagia, que es la ingestión voluntaria de heces.
Todos estos comportamientos le están diciendo al dueño “aquí estoy yo y tengo un problema”, pero esos problemas pueden resolverse cuando ambos, perro y dueño, aprendan a relacionarse". 

¿Qué deben hacer sus propietarios para recuperar la normalidad sin que afecte a la soledad de su mascota?

"Hay algunos 'trucos' o pasos que podemos seguir para ayudar a nuestras mascotas a llevar bien el regreso a la cotidianidad. Un primer paso puede ser acostumbrarle paulatinamente a ausencias más prolongadas. Debemos tener en cuenta que los perros no tienen nuestro concepto del tiempo y que lo habitual es que duerman buena parte del tiempo que no estamos con ellos. 

No es bueno convertir la llegada en un festival. Las familias que tienen perro saben que el perro les recibe con la misma intensidad si han estado fuera 15 minutos o tres horas y es porque no son tan conscientes del tiempo como nosotros. Si nuestro perro no plantea problemas podemos jugar con él y agradecer su alegría al reencontrarnos, pero si hay problemas de ansiedad debemos normalizar el regreso, no hacer nada especial y él entenderá que nuestra ausencia no es importante, que no lo hemos abandonado.
Otra posibilidad es dejar la TV o la radio encendida, incluso música relajante. Esta “técnica” viene muy bien cuando se incorpora un nuevo perro a la familia, sea o no cachorro.  

Y muy importante: nuestro perro debe cansarse, debe jugar, correr con nosotros y con otros perros, jugar dentro de casa. Nuestros perros han estado ahí durante el confinamiento y la mejor forma de agradecer su apoyo es dedicarles tiempo de calidad porque eso les va a ayudar a tener una vida equilibrada cuando estemos en casa con ellos y cuando estén solos". 

Y con el confinamiento… ¿De alguna manera son capaces de percibir que su normalidad diaria había cambiado?

"Por supuesto. Su normalidad se ha alterado no sólo porque hemos estado más tiempo con ellos en casa sino porque salen a la calle siempre atados, no podían correr en los parques, tiramos de la correa si se acerca otro perro para guardar la distancia de seguridad y eso genera estrés y agresividad. De hecho, se ladraban más que nunca entre ellos.  

Porque los perros también son permeables a nuestra tensión. Los paseos han sido muy cortos y no suficientes para descargar su tensión. Por eso es importante que los perros no salgan nerviosos de casa, debemos relajarlos y aprender a interpretar sus mensajes para anticiparnos a las consecuencias
".

¿Y todo esto cambia mucho según la edad del animal? Si es lo mismo haber vivido esta situación en los primeros meses o semanas de vida que cuando ya se es adulto
.
"No es igual un perro anciano que un cachorro, ni un perro recién adoptado que uno que lleva años en la familia. El perro anciano duerme muchas horas y, estemos o no es casa, seguirá con su rutina. Un perro que lleve con nosotros años notará que algo pasa, pero su casa es su lugar seguro. El mayor problema podemos encontrarlo en los cachorros y perros más jóvenes porque necesitan mucho más ejercicio y socializar con otros canes y personas. De hecho, la ausencia de esas relaciones sociales puede generar miedo en los perros al relacionarse con personas o animales. Ocurre lo mismo con esos propietarios que cogen en brazos al perro en cuanto se acerca otro can o una persona… al final el perro ataca, no sabe comportarse, tiene miedo a socializar. 

Ahora que las cosas vuelven a la normalidad es importante que normalicemos también las relaciones sociales perrunas, que vuelvan a tener relaciones con otros perros y personas y que, al llegar a casa, se les limpie adecuadamente el pelo y las patas
".

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Al principio del estado de alarma generó polémica el permiso para salir a pasear a las mascotas, mientras que los menores no podían salir a la calle con sus padres. ¿Por qué crees que pasó esto?

"Para empezar, son muchos los perros que realizan sus necesidades fisiológicas en la calle con lo cual se debía dar la posibilidad de salir, pero además ha habido una razón sanitaria de peso: los perros ni contraen ni trasmiten la covid-19. No suponen ningún riesgo sanitario y la prioridad ha sido y es cortar la cadena de transmisión.  Estos paseos, además, tenían que ser muy cortos, evitando que los perros se acercaran mutuamente precisamente para guardar la distancia de seguridad".