El caso de Facebook

Tuvigú

La compañía de Facebook está claro que es una de las más impresionantes del siglo, no solo por ser la red social con más peso y poder en todo el mundo, sino también por su capacidad para saber adaptarse a cada momento, protagonizando compras espectaculares de otras redes sociales y proyectos.

Actualmente cuentan con 2.000 millones de usuarios en todo el mundo, pero todo tuvo un principio:

El creador de Facebook es Mark Zuckerberg, estudiante de la universidad de Harvard en el momento de la creación de la web. Facemash fue el primer intento de Zuckerberg de recopilar fotografías de otras personas, aunque el proyecto no tuvo mucho recorrido.

El joven Mark empezó a elaborar su idea de la web The Facebook. Este es un buen ejemplo a la hora de analizar el cambio sustancial de la idea, empezando por el nombre… Desde su origen hasta lo que hoy en día conoce todo el mundo como uno de los lugares web más transitados del planeta, el proyecto ha cambiado muchísimo y a pasos de gigante.
Poco a poco, la red social empezó a crecer, comenzando su andadura por las principales universidades de los Estados Unidos, como Columbia, Pensilvania y Yale. La plataforma se fue haciendo cada vez más popular entre los estudiantes, hasta el punto que ya se vislumbraba su gran potencial a un nivel más internacional.

La nueva incorporación al proyecto fue Sean Parker, que quiso ingresar en el proyecto por su gran recorrido hasta el momento. Parker formaba parte de Friendster, otra red social. Gracias a él, la compañía empezó a transitar una expansión internacional sin precedentes.

La cuestión social siempre estuvo presente en el proyecto, con la posibilidad de ver el estado sentimental de otras personas, por ejemplo, y de darte a conocer por medio de Internet.

Ese mismo concepto social se trasladó al mundo entero y con él se le dio a la gente la posibilidad de generar sus propios proyectos por medio de las conocidas páginas de Facebook y los perfiles. Conceptos como el número de seguidores y número de “me gustas” surgen de la misma faceta social.

El siguiente paso fue la expansión al mundo entero, generando versiones de la plataforma en diferentes idiomas. Con más de 100 versiones en idiomas diferentes, Facebook se postulaba sin lugar a dudas como una de las empresas más poderosas del mundo. El fundador de Facebook finalmente hizo caso a Sean Parker, que sugirió a Mark Zuckerberg que dejara el nombre de la web en, sencillamente, Facebook.

Muchos países miran a Facebook como ese gran gigante en el que fijarse. Las compras multimillonarias de Instagram por parte de la compañía, por 1.000 millones de dólares, o la compra de WhatsApp, por 20.000 millones de dólares, solo son el indicativo de que el camino de Facebook está muy claro: seguir creciendo y seguir reinventándose.
Toda una lección para los emprendedores, a los que recomendamos encarecidamente que se abran una cuenta y una página profesional en Facebook, el hogar de Mark Zuckerberg.

El duende del fuego