El Cabildo de Tenerife reclama una base aérea contra incendios

El incendio forestal que se declaró el domingo en el sur de Tenerife y ha sido controlado tras quemar 380 hectáreas de pino, matorral y sauce, ha puesto de manifiesto que son necesarios más medios aéreos basados en Canarias y más efectivos disponibles fuera de la época del verano. 

Esas son algunas de las lecciones que, en opinión del presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, pueden extraerse de este incendio forestal, atípico por las fechas y cuyo control ha sido muy complicado por la dificultad de acceso, la orografía adversa, la baja humedad y los fuertes vientos de hasta 70 kilómetros por hora.

El incendio, con un solo foco de origen, se detectó a las 20.30 horas del domingo en la zona de Madre del Agua, en el sendero que desciende desde el Paisaje Lunar, y la principal hipótesis es que es de origen humano, sea por negligencia o provocado, ya que no ha habido rayos ni fenómenos naturales que lo justifiquen.

José María Sánchez, jefe del operativo de extinción de las Brigadas Forestales del Cabildo, ha explicado que los ocho efectivos y los dos vehículos autobombas disponibles el domingo empezaron a actuar inmediatamente, pero ese ataque inicial no prosperó y se movilizaron más recursos, entre ellos la Unidad Militar de Emergencias y brigadas forestales del Cabildo de Gran Canaria. 

A la zona por la que se extendió el fuego, entre los municipios de Granadilla y Vilaflor, solo se podía acceder tras dos horas caminando, sin apoyo de vehículos ni línea de agua, por lo que básicamente el trabajo realizado en esas difíciles condiciones fue manual, con herramientas.

El fuerte viento limitaba además la actuación de los helicópteros a las cotas más baja.

"Se daban todos los factores negativos: viento muy fuerte, caliente y seco, remolinos y turbulencias por debajo del viento dominante, mucho combustible disponible por la sequedad y difícil acceso", con una línea de defensa de 6 kilómetros de longitud, ha explicado Sánchez, y por eso el incendio permaneció dos días "fuera de capacidad de extinción". 

El consejero de Medio Ambiente del Cabildo, José Antonio Valbuena, ha precisado que el incendio no ha sido tan importante en términos cuantitativos si se compara con las 15.000 hectáreas afectadas en la isla en el verano de 2007 o las 6.500 hectáreas del incendio de 2012.

"Lo atípico es la época del año y las condiciones técnicas en las que se ha trabajado", con pendientes del 40 por ciento en zonas de difícil acceso a las que se llegaba tras do horas caminando, ha precisado.

El presidente del Cabildo, Carlos Alonso, ha considerado que este incendio debe servir para mejorar el operativo y destacó la importancia de la buena sintonía, la cooperación y la coordinación entre todas las administraciones. 

Ha considerado que hay que plantearse el refuerzo de los medios aéreos, sean hidroaviones o helicópteros, aunque en principio los técnicos consideran que en Canarias son más operativos los segundos.

"Preferimos el refuerzo de helicópteros, aunque es una decisión de los técnicos de extinción", ha dicho Alonso.

Ha defencido que los cabildos de La Palma, El Hierro, La Gomera, Gran Canaria y Tenerife adopten una posición común junto al Gobierno de Canarias para plantear con el Estado el establecimiento de una base permanente de medios aéreos en las islas. 

Esto no debe generar "polémica ni distorsiones", porque "la coordinación y la buena sintonía es esencial", ha dicho el presidente del Cabildo.

Se trata de encontrar "una tesis compartida" para reforzar la capacidad aérea, y luego ya se determinará si el Estado puede completar el operativo canario o establecer una base propia vinculada a la UME, ha agregado.

Otra de las lecciones que se pueden extraer de este incendio es evaluar si es necesario reforzar los efectivos fuera de la temporada de máxima alerta del verano, dada la difusa diferencia de estaciones y la cada vez mayor afluencia de personas al monte, lo cual aumenta los riesgos.