El arte de la 'performance' ¿Lo coleccionarías?

Si definimos el arte performativo, es aquél que tiene lugar una sola vez, en un sitio específico y a desarrollar para una determinada audiencia que está presente, y que finaliza. Se trataría así más de una producción teatral que de una manifestación artística en el sentido más tradicional del término, como son las artes plásticas. 

En este sentido, la cuestión que se genera entorno a esta disciplina artística es: ¿Qué adquieren los compradores, tras pagar un precio elevado cuando coleccionan algo concebido como efímero? Los coleccionistas de arte performativo adquieren grabaciones de actuaciones o reliquias físicas de éstas.

Los artistas producen un número de ediciones de artistas de vídeos o fotografías de una acción. Si destacamos algunos ejemplos, en el mundo del videoarte, el ciclo Cremaster de Matthew Barney, formado por cinco películas artísticas, fue lanzado en veinte cofres de DVD, vendidos a 100.000 dólares cada uno, en particular a museos, para que estas instituciones pudieran proyectarlos al público.

Además, estos vídeos llegaron a manos de un numero relevante de coleccionistas, y por tanto fueron una gran inversión. De este modo, podemos resaltar que pueden venderse vídeos en edición limitada o fotografías de una performance.

El valor de estas acciones artísticas reside en la originalidad, en la autenticidad, en la demanda y en su rareza.