El adiós de Barrios

El fútbol tinerfeño descubrió en los años sesenta a un ariete imponente: José Antonio Barrios Olivero (Tenerife, 1949). A los trece años ya llamaba la atención en el Toscal al lado de otro futbolista superlativo como Jorge Fernández. Y a los quince, formaba parte de las categorías inferiores del Tenerife. Con diecisiete años, ya jugaba en el primer equipo. Y al mes de debutar le hizo dos goles al Real Murcia en Copa del Rey. 

¿Cuál fue su destino? Antes de cumplir los veinte años ya había abandonado la Isla para fichar por el Granada, entonces en Primera División. Por el camino le dio tiempo de hacer 33 goles en 69 partidos ligueros como blanquiazul y de conquistar un trofeo 'Pichichi' como máximo goleador en la Segunda División. 

La historia de Barrios simboliza la historia del Tenerife. La de la emigración. Joaquín Cárdenes y Ángel Arocha fueron los pioneros, en los años veinte del pasado siglo. Pero después hubo muchas más figuras que abandonaron la Isla para triunfar en la Península. Gabriel Jorge, Pancho Arencibia, Luis Molowny o Foncho sólo son algunos de ellos. Los que alcanzaron la internacionalidad absoluta, una instancia que también disfrutaron los palmeros Rosendo Hernández y Miguel González, aunque estos nunca militaron en la entidad blanquiazul. En la década de los sesenta el éxodo fue brutal: Ñito, Colo, Santos, Martín Marrero, Justo Gilberto, José Juan… Y algunos, como Santos o Martín, también pudieron debutar con 'La Roja'. 

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Barrios le marca un gol al Alcalá en la temporada 68-69

 
Llegó un momento en el que el Tenerife dejó de ser visto como un objetivo para convertirse en un trampolín. Y casi siempre, con escala en Gran Canaria. Así, tras rechazar una oferta por Barrios de la UD Las Palmas –por temor a una reacción adversa de los aficionados– y otra del Sevilla, el 14 de febrero de 1969 los dirigentes blanquiazules, con Eduardo Valenzuela a la cabeza, aceptaron la propuesta del Granada. Vender jugadores para tapar la enorme deuda del club era una obligación y, para entonces, Barrios ya había debutado como internacional juvenil y había acudido a los Juegos Olímpicos de México 68. Y el Tenerife había caído a la Tercera División tras una reestructuración salvaje de la categoría. 

El Tenerife necesitaba a su ariete para lograr el retorno a la categoría de plata, pero necesitaba aún más el dinero. “Había que vender y vender. Y luego, vender y vender”, recuerda Barrios. Pero ni así cuadraban los presupuestos de un equipo que cada vez tenía más deudas y peor nivel. Al mes de abandonar la Isla, Barrios ya era titular indiscutible en el Granada, que ese año acabó octavo en Primera División y fue semifinalista de la Copa del Generalísimo. Y durante una década paseó el nombre de Tenerife por Primera División. Siempre