El acusado de apuñalar a un amigo en La Laguna reconoce los hechos

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El acusado de apuñalar y asesinar el 5 de julio de 2018 a un hombre en La Laguna ha reconocido este lunes los hechos durante la apertura del juicio oral en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, y ha añadido que también lo reconoció ante los agentes de policía que lo interrogaron el 11 de julio en una comisaría.

José Antonio P.H. ha relatado que la víctima, Marcos Manuel “Lolo” G.S., le esperaba aquella madrugada por fuera de la entrada de la finca del encausado con un hierro en la mano, y que entonces bajó del coche por temor a que le rompiese la furgoneta y que, en medio de la pelea, el encausado cogió una navaja de un bolsillo y le dio unos cortes en el cuello.

José Antonio, en respuesta a la Fiscalía, ha contado que aquella noche él y la víctima, amigos desde la infancia, se encontraron en un bar, bebieron unas copas y comenzaron una discusión por “tonterías” y porque, entre otros asuntos, “Lolo” nunca pagaba su cuenta.

Se fueron juntos de un bar y siguió la bronca

El acusado ha contado que, pese a la discusión, ambos subieron a su furgoneta, y que pretendía dejarlo en su casa, pero continuaron con la bronca hasta que finalmente Marcos Manuel bajó del vehículo. José Antonio continuó el trayecto, aunque empleó un tiempo en cerciorarse de que no había controles de tráfico.

Cuando llegó a la entrada de su finca, según su testimonio, encontró a Marcos Manuel enfurecido, con un hierro en una mano, pidiéndole continuar con la discusión y, ante el temor de que le estropease la furgoneta, bajó de ella. No sabe cómo pudo llegar antes ni de dónde pudo sacar el hierro.

José Antonio, que tiene problemas de movilidad desde el 2013, según ha reconocido, retrocedió ante el ataque del otro, trató de arrebatarle el hierro sin éxito y, mientras Marcos Manuel estaba encima de él, ambos tirados en el suelo, se acordó de que llevaba una navaja multiusos porque la utilizaba en su trabajo como mecánico.

José Antonio, en respuesta a la Fiscalía, ha contado que aquella noche él y la víctima, amigos desde la infancia, se encontraron en un bar, bebieron unas copas y comenzaron una discusión por “tonterías” y porque, entre otros asuntos, “Lolo” nunca pagaba su cuenta

José Antonio, el acusado de apuñalar a su amigo, le realizó heridas en el cuello

Y mientras sujetaba con su mano izquierda la barra de hierro con la que la víctima trataba de golpearlo, con la derecha abrió el arma y le cortó dos veces gravemente en el lado izquierdo del cuello, según recuerda.

No pidió ayuda, ni avisó a nadie. Eran alrededor de las dos de la madrugada.

El encausado se lo quitó de encima, arrancó su furgoneta y la dejó en su casa, que se encontraba cerca, y volvió caminando hacia el lugar de los hechos. Cuando volvió, la cabeza ya se le había echado para delante: “no había nada que hacer”, ha sentenciado, pese a que aún estaba vivo.

Trasladó el cuepro

Luego empleó “varias horas” en trasladar el cuerpo ya sin vida desde la entrada de la finca hasta otra finca abandonada, para lo que empleó una cincha que recogió en una segunda vuelta a su casa, y aunque quitó unas ramas para colocar el cadáver, descartó que quisiera ocultarlo.

“No sé a qué hora terminé de mover el cuerpo. Estaba lleno de sangre. En casa me quité la ropa y me bañé. Boté la ropa en la basura. Llevaba unas botas de montaña que también se mancharon. Las botas se las quedó la policía. Y la navaja también”, ha contado.

Por la mañana volvió al escenario y echó tierra sobre el reguero de sangre, y hasta el 11 de julio, cuando los policías se presentaron en su domicilio porque él había sido la última persona en ser visto con Marcos Manuel, entonces desaparecido, no dijo nada a nadie.

“No sé a qué hora terminé de mover el cuerpo. Estaba lleno de sangre. En casa me quité la ropa y me bañé. Boté la ropa en la basura. Llevaba unas botas de montaña que también se mancharon. Las botas se las quedó la policía. Y la navaja también”

Declaración a la policía

“Yo mismo no me creía lo que había hecho”, ha confesado.

Cuando la policía le preguntó por los cortes que presentaba en sus manos, les comentó en un principio que las había sufrido por una caída.

Y solo cuando lo llevaron a sede policial para someterlo a un interrogatorio reconoció finalmente los hechos.

José Antonio P.H. ha mantenido esa misma versión hasta este lunes. Su defensa ha pedido que se le aplique la pena mínima porque considera que el reconocimiento del delito debe atenuarla.

La fiscal Carolina Barrio, sin embargo, no aprecia atenuantes y pide 13 años de prisión por un delito de homicidio y el pago de 150.000 euros por responsabilidad civil a los familiares de la víctima.

Está previsto que el juicio finalice mañana.

el sauzal

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