EE.UU., con 1,3 millones de casos y 80.000 fallecidos, sigue culpando a China

Estados Unidos sigue alimentando la hipótesis de la responsabilidad de China en presuntamente "ocultar" información sobre la "gravedad" del COVID-19, mientras no ha podido frenar el avance del coronavirus, que ya supera los 1,3 millones de casos en todo el país.

Este lunes, una coalición de 18 fiscales estatales, identificados como del Partido Republicano, y el mismo del presidente estadounidense, Donald Trump, pidió al Congreso investigar al Gobierno chino por el manejo de la enfermedad. 
"Informes recientes sugieren que el Gobierno comunista chino ocultó a propósito y de manera deliberada, información sobre la gravedad del virus, al tiempo que almacenaba equipos de protección personal", según afirma una carta enviada por los fiscales a líderes del Congreso, entre ellos la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, y el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell. 

La misiva respaldó la tesis esgrimida por el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien afirmó durante una reciente entrevista con la cadena de televisión ABC News que el Gobierno de Estados Unidos tiene una "enorme cantidad de pruebas" de que el coronavirus se originó en un laboratorio de la ciudad china de Wuhan, algo que Pekín niega. 
Los fiscales, cuya acción se suma a una demanda presentada el pasado 21 de abril por Misuri contra el Gobierno de China, el Partido Comunista Chino y funcionarios e instituciones de ese país, piden responsabilizar a China "por la devastación y destrucción causadas por el COVID-19".
PANDEMIA IMPARABLE
EN EL PAÍS

Por el momento, las cifras de la pandemia no remiten en Estados Unidos, el cual se mantiene como el país más afectado por la enfermedad, con más de 1,3 millones de casos positivos y 80.000 muertos, según el conteo independiente de la Universidad Johns Hopkins.
Pese a ello, Trump insistió hoy en que su país es el que más pruebas de coronavirus ha realizado en todo el mundo "con mucha diferencia", sin tener en cuenta el tamaño de la población, y que los contagios están bajando en el país, algo que desmienten las curvas de ascenso del número de casos.
A pesar de todo, cada vez más zonas del país buscan regresar a la normalidad, siendo el caso más reciente de ellos Nueva York, donde tres regiones del norte de ese estado comenzarán el próximo viernes la primera fase de la reapertura económica, aunque no es el caso de la Gran Manzana, la ciudad que más vidas ha perdido en medio de la pandemia, con 26.641 muertes.
En su actualización diaria, el gobernador Andrew Cuomo destacó que el estado ha vuelto al punto en el que estaba "el 19 de marzo, antes de caer en el abismo del virus del COVID-19".

Sin embargo, la ciudad de Nueva York, que solo cumple cuatro de los siete factores para recuperar paulatinamente su ritmo habitual, deberá esperar hasta junio "a menos que ocurra un milagro", dijo hoy el alcalde, Bill de Blasio.
"Junio es cuando potencialmente seremos capaces de hacer cambios reales si seguimos progresando", apuntó De Blasio, quien advirtió sobre un posible repunte si se reabre demasiado pronto la actividad en la ciudad.