Las criptomonedas, un arma de doble filo

Las criptomonedas, como Bitcoin o Ethereum, se han convertido en elementos muy concurridos de nuestra vida. Todo el mundo ha oído hablar de ellas, se promocionan cientos de cursos y jornadas sobre cómo invertir en ellas, no en vano el día que escribo este artículo 1 Bitcoin equivale a 7.922,48€ y 1 Ethereum equivale a 183,67€. No obstante, poca gente conoce realmente que es una criptomoneda, como funciona o de dónde proviene su valor.

Las criptomonedas son divisas digitales, un archivo digital que se transmite de una cuenta a otra. Dichas transmisiones se hacen de forma totalmente anónima, las cuentas no se vinculan a personas reales. Además, su número está limitado por el emisor de la criptomoneda, por ejemplo, de Bitcoin solo se emitirán 21 millones.

El valor de las criptomonedas proviene de varios factores; lo que se demande la propia moneda, siguiendo las normas elementales de demanda-oferta-precio y su cotización en distintos productos financieros y especulativos. El valor se actualiza constantemente; no existe un único precio de cambio, de ahí que se utilicen como instrumentos de inversión y especulación. Puede pasar de valer miles de euros a nada en menos de un minuto.
Las criptomonedas no están regladas; no son divisas ni sirven para comprar bienes o servicios, además su control está descentralizado; en una gran red siguiendo la tecnología blockchain, cada transacción se valida por los mineros de la red y queda registrada en la cadena de bloques, de forma que puede seguirse el rastro de una criptomoneda desde su origen.

Actualmente los países abordan su regulación desde la perspectiva de la normativa contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, pues el valor de las criptomonedas y el poder operar con ellas de forma anónima ha facilitado que se conviertan en un elemento ideal para el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

Para aquellos que tengan ganancias lícitas con la especulación de criptomonedas, deben pagar los impuestos correspondientes; situación compleja, pues la Agencia Tributaria Española aún no ha fijado criterios claros para lograr tributar las ganancias obtenidas de una criptomoneda.

En su conjunto, son activos de inversión más que divisas, pero han logrado crear un mercado estable y con un control descentralizado que funciona mejor que muchos controles centralizados de bancos estatales. En todo caso, recomendamos encarecidamente que se asesore antes de efectuar ninguna operación en criptomonedas.

Isaac F. Pérez Pérez,
Director del departamento de derecho de las nuevas tecnologías.
Sirvent y Granados, Abogados. 
Tlf: 922-21-00-55