“No sé lo que daría por levantar las rejas de mis tiendas, quizás sería mi cuponazo”

El sector de la moda es otro de los grandes afectados por la crisis del COVID-19. El cierre de las tiendas físicas y el parón de la venta online ha roto todas las previsiones para la nueva temporada. Mar Feal tiene cinco tiendas en Tenerife, una la gestiona su marido. Diez empleados pierden ahora sus trabajos tras haber procedido al trámite del ERTE. 
Entre vaivenes de llamadas y el temor respecto a cuánto tiempo estaremos en cuarentena, Mar Feal ha aceptado la entrevista telefónica del medio digital de Canarias AtlánticoHoy para compartir a nuestros lectores cómo vive estos momentos de incertidumbre. 
En las últimas horas, la Asociación Creadores de Moda de España (Acme) cuantifica que, entre abril y junio, las pérdidas en este sector por la crisis del coronavirus pueden llegar a los 360 millones de euros. Las próximas medidas de dinamización del comercio local es una tarea imprescindible para los gestores públicos. 
Por lo pronto habrá que esperar. Nuestros sanitarios atienden sin tregua a los afectados en los hospitales del archipiélago y los ciudadanos permanecemos en cuarentena.
Lo cierto es que los empresarios de Canarias afrontan ahora una cruda realidad que les lleva a solicitar las suspensiones temporales de los contratos de sus plantillas. 
Mar Feal pasó de ser apoderada del sector bancario durante casi una veintena, y sufrir los efectos de la anterior crisis, a dar el paso a dedicarse a lo que le apasionaba: la moda. Y con éxito. 

Pero la vida nos ha golpeado a todos con la visita del Coronavirus, ha roto todas las previsiones. Todas. Sin embargo, lo mejor de todo es que su familia está bien, sus trabajadores también, y están cumpliendo con responsabilidad social las indicaciones de #Yomequedoencasa.
 

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Foto publicada en las redes sociales de una de las tiendas de Mar Feal | CACHÉ TENERIFE FACEBOOK

 ¿Qué ha supuesto para su actividad esta situación? 
 Tener que bajar la persiana o la reja con todo lo que implica. Todos los trabajadores se tienen que ir a casa. Y de vender muchas prendas diarias pasamos a nada. Y esto con los mismos gastos, aunque se están adoptando medidas estatales. Pero no hay medida que lo cubra.
¿Y cómo lo está llevando? 
Pues bastante mal. Intento levantarme todos los días y buscar el lado positivo. Me considero una persona fuerte y estoy segura que vamos a salir de esta. Pero es complicado porque tienes que tomar decisiones, como la última que tuvimos que tomar de hacer un ERTE a toda nuestra plantilla. Y cosas así que en ningún momento me hubiese imaginado. 

"Intento levantarme todos los días y buscar el lado positivo. Me considero una persona fuerte y estoy segura que vamos a salir de esta".

 ¿Los empleados reaccionaron bien? 
Tengo que decir que mi equipo es muy humano, ellos lo han entendido muy bien. Saben que cuando pase esto cada uno volverá a sus puestos de trabajo, y a la vuelta, e incluso, si ya lo hacen hasta ahora muy bien, pues lo harán mejor todavía si cabe. Ellos son muy buenos profesionales y con unos valores humanos destacables. 

 ¿Qué necesitará luego el comercio de la capital tinerfeña para la reactivación? 
Pues lo primero que sean muchos los que vengan a comprar con todas las pérdidas que vamos a tener. Tampoco sabemos cuántos días van a hacer así. 

"A medida que avance el tiempo iré aprendiendo cosas, pero ahora lo primero en lo que pienso es que no hay quejarse tanto de ir a trabajar". 

 ¿Te ha sorprendido la respuesta de tus seguidores en las redes, teniendo en cuenta el tirón que tienen tus canales? 
Al igual que presumo de empleados, también lo hago en cuanto a la clientela. Cada uno de los mensajes de la red me ayudan mucho. De hecho, los comparto con mi plantilla para que vean que la gente les echa de menos. Hay muchos mensajes de aliento como, por ejemplo, "no te preocupes, en cuanto abráis voy a hacer la ruta de vuestras tiendas, estoy haciendo cambio de armario y en cuanto abras ya sé donde ir para renovar lo que necesito". Las verdad es que la gente es súper solidaria. A mí también me dan vida esos mensajes de aliento. 
 ¿Qué has aprendido de esta experiencia tan inesperada? 
 A medida que avance el tiempo iré aprendiendo cosas, pero ahora lo primero en lo que pienso es que no hay quejarse tanto de ir a trabajar. Porque yo ahora mismo no sé lo que daría por levantar las rejas de mis tiendas, quizás sería la mejor lotería cuando me digan que puedo abrir. Sería como mi cuponazo. 
Y también me emociona la solidaridad de la gente. Está claro que con esto vamos a sacar lo mejor y lo peor de cada uno. También he visto proveedores muy humanos, que han intentado darnos una solución, y que no seamos sólo nosotros los perjudicados. Sin embargo, hay otros con actitudes egoístas.