Cajasiete colabora con el 'Proyecto ARBol' de reciclaje de plásticos

Cajasiete colabora con el “Proyecto ARBol” con una iniciativa con la que pretende promover y concienciar a todas las personas que acudan a sus oficinas sobre el reciclaje de plásticos, en concreto bolígrafos.

Para ello, Cajasiete ha habilitado contenedores en todas sus oficinas para que todas las personas que quieran participar puedan reciclar sus bolígrafos, con el fin de poder reutilizar todo ese plástico recaudado para crear nuevos productos útiles.

Todo el material recogido será entregado en el próximo mes de mayo a la Asociación ecoMEI, quienes se encargarán de la gestión de estos residuos plásticos.

Cajasiete seguirá colaborando económicamente con esta acción durante el transcurso de los talleres de concienciación de microplásticos que se desarrollarán durante el año por la Asociación ecoMEI y la Asociación Nature Canariensis para el público que desee asistir.

El Proyecto ARBol es una iniciativa puesta en marcha en el año 2015 por un grupo de estudiantes del CFGS Química Ambiental del IES Politécnico Las Palmas, para colaborar con el programa creado por la Fundación TerraCycle y Bic para la recuperación y reciclaje de elementos de escritura que han llegado al final de su vida útil.

A través de este programa, la Fundación TerraCycle se encarga de la recogida de los instrumentos de escritura inservibles aportados por cada centro colaborador, para su posterior envío a la recicladora más cercana, ubicada en Francia. Este programa, que opera en España desde el 2011, no incluía a las regiones periféricas como las Islas Canarias, Islas Baleares, Ceuta y Melilla por los problemas derivados del transporte desde estas zonas geográficas.

Con el objetivo de solventar este problema, en diciembre de 2015, nace el Proyecto ARBol (Acción para el Reciclaje de Bolígrafos y otros instrumentos de escritura inservibles). Desde entonces, el equipo del proyecto ha contactado con diferentes entidades, públicas y privadas, para evitar que los bolígrafos, rotuladores, correctores, subrayadores y demás elementos de escritura de plástico y/o metal, gastados o estropeados, generados en el Archipiélago Canario, lleguen a los vertederos de las islas, que es actualmente su destino final.