Dos títulos (muy) polémicos

El CD Tenerife cerró 1929 con dos títulos, ambos con polémica y con el Fomento –que en noviembre de ese año pasaría a llamarse Real Unión– como damnificado. Antes era el Iberia, del barrio del Toscal, el gran rival blanquiazul y ahí, en ese año 29 nació una rivalidad con el equipo del barrio de El Cabo que se prolongó durante décadas... y aún viva entre los veteranos hinchas unionistas. Lo hizo tras una sanción al Fomento que le dejó sin el II Campeonato Insular –olvidado el nombre de Campeonato Regional de Tenerife– y después de una semifinal de la Copa del Rey suspendida po una bronca de dimensiones colosales. Eso sí, aquel exitoso 1929 lo 'pagó' el Tenerife con la marcha al Betis de Sebastián Romero, mientras Bernardino Semán –fichado meses antes del Salamanca, nombre del equipo de ese barrio– se fue al Barcelona.

Ya se ha dicho que a finales de los años veinte el Tenerife no era el mejor equipo de la Isla, aunque la llegada a la presidencia de Pelayo López impulsó a la entidad, que en el II Campeonato Insular de Tenerife alineó un equipo base formado por: Cayol; Llombet, José García; Juan García, Basilio, Esquivel; Pedrero, Torres, Felipe, Romero y Luzbel. Con ellos fue subcampeón, tras lograr cuatro victorias, un empate y tres derrotas. El título fue para el Real Unión de Elisandro, Espinosa, Arteaga y un fenómeno llamado Quico Tejera, al que se le caían los goles. Las tres derrotas finales, todas por 1-0, parecían haberle costado el campeonato al Tenerife... hasta que el Subcomité Insular de Fútbol le restó cinco puntos al Fomento por alineación indebida en dos citas de Miguel Fernández. Ardió Troya, pero el título fue para el Tenerife.

Como campeón insular, el Tenerife le disputó al Marino la supremacía regional. Y tras resistir (2-2) en el Stadium, cayó (5-1) en su visita a Gran Canaria. Un par de meses más tarde –en un homenaje a Ángel Arocha por haber ganado con el Barça la primera liga de la historia– se volvieron a medir en el Stadium... y el Tenerife se impuso por 7-2, con ¡cinco goles! de Arocha. Antes, Tenerife y Fomento saldaron cuentas en una semifinal, a partido único, de la Copa del Rey, pomposo nombre de un torneo de carácter insular. La cita no acabó bien. Bueno, en realidad, no acabó. El árbitro lo suspendió en el descanso (2-2) con peleas en el campo y heridos en las gradas. Luzbel y Alfonso adelantaron a los blanquiazules, pero los de El Cabo empataron con dos penaltis –convertidos por Quico y Pacheco– que sólo vio el señor Hernández.

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Formación del CD Tenerife de la época con: Cayol, José García, Juan García, Elicio, Chicote, Basilio, Romero, Semán, Graciliano Lios, Torres y Esquivel.

El Subcomité Insular suspendió de por vida al árbitro, inhabilitó por dos años a Juan Castro, presidente del Fomento... y sancionó a tres jugadores del Tenerife: Basilio (12 partidos), Esquivel (8) y Alfonso (8). Además, hizo repetir el partido “en su totalidad”, en cita que acabó con triunfo blanquiazul (3-1). En la final, el 1 de mayo de 1929, tras 'amnistía' a los tres sancionados, el Tenerife ganó (3-2) al Iberia. Dos goles de Luzbel igualaron la ventaja (0-2) adquirida por los blanquinegros... y decidió un penalti en el último minuto que convirtió su portero, el legendario Gilberto Cayol. Aquella convulsa primera edición de la Copa del Rey fue también la última. No se organizó al año siguiente y en 1931, en plena disputa de la II Copa del Rey, se declaró la República. Una réplica del trofeo, aun se conserva en la sede del club.