Dos palizas al subcampeón de Copa

Mucho cambió España en 1931, año de proclamación de la Segunda República. Y poco en el fútbol tinerfeñó: la emigración se mantuvo como factor diferencial. Con Canarias a dos mil kilómetros, la presencia de sus equipos en los torneos nacionales era una utopía. Así, el principal atractivo del curso fue la disputa del IV Campeonato Insular, esta vez con seis equipos, pues el Santa Cruz se había unido a los 'cinco grandes': Tenerife, Unión (sin su condición de Real durante la República), Salamanca, Iberia y Hespérides. Tampoco había novedades en el 'ámbito blanquiazul': Pelayo López daba estabilidad a la presidencia... y se mantenía la rivalidad con el Unión.

Los del El Cabo repitieron como campeones. Con Quico Tejera de vuelta de su aventura peninsular y jugadores como Elisandro, Graciliano Luis o Ramón Mesa, los unionistas acabaron invictos el torneo insular: ocho victorias y dos empates, con 27 goles a favor y sólo cuatro en contra. A un punto se quedó el Tenerife, que obtuvo ocho victorias, un empate y una única derrota, con 31 goles a favor y 12 en contra. La cita decisiva fue el Unión-Tenerife de la segunda vuelta, saldado con un 2-2 que dejaba en bandeja el título para los de El Cabo, después de que Graciliano y Quico Tejera –máximo realizador del campeonato con 15 tantos– equilibraran los goles de Felipe y Torres.

La historia también cuenta que entre los goleadores del Tenerife destacaron Torres (8), Arencibia (6), Felipe (5), Rancel (4) y Semán (4). O que Canarias se quedó sin campeón regional al no estar prevista la presencia de un equipo de las islas en la Copa del Rey... y tras sufrir Tenerife y Unión la parcialidad de la federación regional –con sede en Las Palmas– en las semifinales ante Victoria y Marino. Un ejemplo, la semifinal Tenerife-Victoria se saldó con dos empates, en ambos casos a dos goles, lo que exigió la disputa de otros dos encuentros, que registraron triunfos locales en cada caso... sin que se acertara a definir un finalista. Y en eso llegó el verano.

Por el Stadium (actual Heliodoro) pasó el Marítimo de Funchal, que no pudo tomarse la revancha del 1-8 que le había endosado el año anterior un Tenerife reforzado con sus 'emigrantes'. Y en agosto apareció el Betis, subcampeón de la Copa de España tras apear a Arenas de Getxo, Madrid o Real Sociedad (Donostia durante la República). En la final, lesionado su portero Jesús, cedió (3-1) ante el imbatible Athletic, bicampeón de Liga y Copa. Aquel día en Chamartín, sobre un barrizal y con Alfonso XIII en el exilio, el ministro de Hacienda, Indalecio Prieto, entregó la copa a los vencedores y destacó “la gallardía mostrada por los vencidos, que ojalá se diera también en política”.

Mes y medio después, el 14 de agosto de 1931, el Betis se presentó en un abarrotado Stadium con diez de los once titulares de la final de Copa. Entre ellos, los grancanarios Adolfo, Martín y Timimi. El técnico local, Alberto Abrisqueta, alineó a: Cayol; Llombet, García I; Esquivel, García II, Arsenio Arocha; Torres, Rancel, Arencibia, Semán y Luzbel. En los primeros minutos, Arencibia avanzó desde el centro del campo y superó a Jesús con un tiro suave y colocado; y luego sirvió a Luzbel, quien dio un pase preciso que Torres, el otro extremo, empujó a la red. Tras el descanso, Arencibia de penalti, Semán y Luzbel cerraron la goleada definitiva (5-0).

Image

José Rancel, soberbio interior tinerfeño que participó en las exhibiciones ante el Betis... y que fichó por el equipo verdiblanco, con el que se proclamaría campeón de Liga.

Dos días después, el Tenerife se imponía al Betis por 3-1. Y al domingo siguiente, por 5-2. O lo que es lo mismo, se exhibió con tres palizas ante el subcampeón de la Copa de España, mostrando el nivel de subcampeón insular... pese a la emigración.

P.D. En un análisis de 1931 es obligado citar el debut con la selección española de Ángel Arocha, primer jugador tinerfeñó en alcanzar la internacionalidad. El exjugador del Tenerife, enrolado entonces en el Barcelona, participó en dos citas ante Irlanda, saldadas con un empate (1-1) en Barcelona y una victoria (0-5) en Dublín, en el que fue el primer triunfo español en las Islas Británicas. Arocha marcó un gol en cada encuentro.