El director gallego Aser Álvarez posa para una entrevista con la Agencia Efe en Vigo | EFE

Documental recuerda a Xosé Velo 60 años después del secuestro del Santa María

Tubigú

Han pasado 60 años desde el secuestro del buque Santa María en aguas del Caribe, cuyo ideólogo, Xosé Velo, tramó para "poner entre la espada y la pared" a las dictaduras de España y Portugal, sostiene Aser Álvarez, quien coincidiendo con la efeméride estrena un documental en el que reivindica la figura del político y literato galleguista.

El protagonista de esta historia se infiltró en una de las naves de la Companhia Colonial de Navegação junto con otros 24 hombres armados del Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL), organización antifascista formada en 1959 por exiliados españoles y portugueses en Latinoamérica, para luchar contra los regímenes de Salazar y Franco.

El principal objetivo era navegar hasta África para iniciar una sublevación en las colonias portuguesas o españolas y desde allí alimentar una revuelta contra los regímenes dictatoriales de la península ibérica, y aunque ese objetivo quimérico se desvaneció seis días después, lo que sí consiguió este grupo de sublevados fue hacerse un hueco en los periódicos de medio mundo pese a los intentos de los regímenes ibéricos para silenciar aquella afrenta.

El cineasta Aser Álvarez, nacido en Celanova (Ourense), al igual que Xosé Velo, señala en una entrevista con Efe que "se puede comprender la vida de Velo sin hablar del Santa María pero no se puede entender el secreto del Santa María sin hablar de Velo".

Lo señala como "el gran protagonista de esa epopeya", pero sostiene que la dictadura de Salazar optó por silenciar quién estaba detrás porque "no interesaba que alguien así pudiese hacer temblar a dos dictaduras en los años 60”.

Al Santa María, un buque de 186 metros de eslora con capacidad para 1.088 pasajeros en el que viajaban 612, además de 356 tripulantes, en el momento del secuestro, cuando se dirigía a San Juan de Puerto Rico, el propio Velo hubiese preferido que se le llamase Santa Liberdade, que fue cómo lo rebautizaron los sublevados antes de escribir las siglas del DRIL en el puente de mando.

Este buque cubría la ruta Miami-Lisboa con escalas en San Juan, Curazao, La Guaira, Tenerife y Madeira, y fue entre La Guaira y Curazao cuando los hombres de Velo lo abordaron, motivando una refriega que se cobró la vida de un tripulante y otros dos resultaron heridos, lo que obligó a poner rumbo a la isla de Santa Lucía para desembarcarlos.

Fue el principio del fin de una aventura que Velo quiso bautizar como 'Operación Compostela', según explica Aser Álvarez, pero que se acabó llamando 'Operación Dulcinea' para evitar susceptibilidades entres los portugueses del comando armado.

Tras su paso por Santa Lucía, colonia británica, el Santa Liberdade fue seguido por una embarcación inglesa, lo que unido a la falta de conocimientos de los secuestradores para guiar el buque y al descontento acumulado de los pasajeros llevó a Velo y sus hombres a poner rumbo hacia aguas del Brasil, país que les acabaría concediendo asilo político.

Allí vive actualmente Víctor Velo, hijo de Xosé y uno de los miembros de aquel comando, quien se ha convertido en una inagotable fuente de información para Aser Álvarez; juntos han conseguido recuperar todo el legado de Xosé Velo, del que este documental que ahora se estrena es sólo el comienzo.

“Toda su vida es muy desconocida, quedó todo muy eclipsado por el secuestro del barco”, tal y como explica Álvarez, quien se vale del 60 aniversario del secuestro del buque para tratar de divulgar otros aspectos de una “biografía muy interesante de un hombre coherente y libre, de un visionario, un humanista y una persona extraordinaria”.

Es por ello que el documental se titula ‘Xosé Velo en Vigo. La guerrilla antifranquista en la provincia de Pontevedra’, y en él sólo se apuntan unas pinceladas de la vida de "este hombre inquebrantable", que vivió un tiempo en la principal ciudad de Galicia antes de huir a Portugal, desde donde consiguió emigrar en 1948 a Venezuela gracias a Rómulo Gallegos, entonces presidente de aquel país.

Antes fue detenido y encarcelado tras el golpe de Estado en 1936, obligado a luchar en la División Acorazada Brunete, condenado a un batallón de castigo en Guinea Ecuatorial por desertar, detenido y acusado de ser un enlace con el antifranquismo en el exterior, y arrestado por la policía portuguesa tras cruzar la frontera huyendo de su destino en España.

Entre medias, “tuvo su época antifranquista en Vigo”, donde se ocultó de la represión del régimen, “y lejos de abandonar la actividad política siguió colaborando con la guerrilla”, explica Álvarez, ganador del premio Mestre Mateo con un documental sobre el escritor Celso Emilio Ferreiro, quien junto a Velo fundó en Celanova las Mocedades Galeguistas.

Financiado por la Diputación de Pontevedra, el documental que ahora estrena estará a disposición del público en la web de Arraianos Produccións al no poder hacer una presentación al uso por culpa de la pandemia de la covid-19, pero ya ha sido enviado a todos los centros de educación secundaria de Pontevedra para que los alumnos conozcan la figura de Velo.

“Es importante hacer memoria de la gente que luchó por las libertades de las que disfrutamos”, señala Álvarez, entre ellos Xosé Velo, “un visionario y un hombre valiente que sacrificó su propia vida personal en aras de la libertad colectiva política”.

Es por ello que ahora Álvarez trabaja para poder llevar el documental a aquellos lugares en los que vivió Velo y también para acabar otro mucho más extenso y completo sobre el personaje, el cual se dará a conocer el año que viene, coincidiendo con el 50 aniversario de su muerte en el exilio de Sao Paulo, a los 56 años.

Se publicará entonces también un libro con la obra de Velo, que estudió Filosofía y Letras y al que su muerte temprana le impidió desarrollar su carrera como poeta y literato, aunque sí dejó textos suficientes, entre los cuales Álvarez y Víctor Velo han seleccionado los más destacados.

“Lo que más nos interesaría es que algún investigador joven pudiese desarrollar un trabajo en profundidad de este galeguista histórico nunca reivindicado en su propia tierra pese a haber hecho tantas cosas jugándose su propio pellejo por esa santa libertad”, concluye Aser Álvarez.

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