El Principio de Dilbert

Hace tiempo un compañero de trabajo y amigo, (por una circunstancia que no viene al caso...), me contó que había estudiado un principio que explicaba de una manera coherente dicha circunstancia. Cuando me lo contaba, y después de reírme un buen rato con él sobre el tema, ponerlo en duda varias veces porque pensaba que me estaba vacilando, comprobé que el principio existía. Y también comprobé que lo que comenzó como algo cómico, se ha convertido en una teoría de estudio nada descabellada.

Después de ese día, he contado está anécdota y la he puesto como ejemplo en varias ocasiones, porque por desgracia, en el sector turístico parece que este principio se cumple en muchas ocasiones. El "principio de Dilbert" defiende que las empresas suelen ascender a aquellos [email protected] menos competentes a cargos directivos, o si lo ampliamos, trasladarlos a otros puestos para evitar así la cantidad de daño que son capaces de provocar en sus cargos actuales.

El término fue acuñado por Scott Adams, un graduado MBA de la Universidad de Berkeley y creador de la tira cómica Dilbert. Adams explicó el principio en un artículo del Wall Street Journal de 1996 y posteriormente amplió su estudio del principio de Dilbert en un libro satírico con el mismo título, que hoy por hoy, es lectura obligatoria o recomendada en cursos de gestión y MBA. Se han vendido más de un millón de ejemplares del libro y permaneció 43 semanas en la lista de los más vendidos del New York Times.

Image

Fuente Wikipedia

Por otro lado, como citan en Wikipedia, "El principio de Dilbert es una variación del principio de Peter, que trata sobre la práctica de las organizaciones jerárquicas de usar los ascensos como forma de recompensar a los empleados que demuestran ser competentes en sus puestos actuales, afirmando que, debido a esta práctica, un empleado competente terminará siendo ascendido a un puesto en el que será incompetente, y donde permanecerá. El principio de Dilbert, de otra forma, indica que los empleados incompetentes son ascendidos intencionadamente para evitar que produzcan daños (como reducir la calidad del producto, ofender a los clientes, a los empleados, etcétera). El Principio de Dilbert utiliza la idea de que en determinadas situaciones, los puestos superiores de una organización pueden tener muy poca relevancia en la producción real y que la mayoría del trabajo productivo y real en una compañía se hace por personas de la parte baja de la escala de poder. Es también posible ver ambos principios simultáneamente en una misma organización".

Por desgracia, y aunque nos pueda parecer algo gracioso y anecdótico, este principio se cumple en más de una ocasión por diversos motivos:

  1. A veces la falta de liderazgo de los superiores para tomar decisiones, que hacen que este tipo de empleados se consoliden en sus puestos sin méritos para ello.
  2. Otras veces su propia capacidad para pasar desapercibidos o vender sus cualidades y aptitudes sin ser ciertas, hasta que alguien detecta que es pura fachada.

Llegado ese momento se hace cada vez más difícil reconducirlos y eso, unido a que el coste económico de sacarlos de la empresa puede ser elevado, deja como única opción la de aplicar este principio.

Posiblemente ningún responsable de recursos humanos defienda que esto ocurre, ya que va en contra de cualquier sistema coherente de gestión, pero la realidad es que todos tenemos ejemplos de este tipo en nuestras organizaciones. ¿No me digan que no conocen ningún caso...?