Deporte durante todo el año: Pasión & Deporte

Tuvigú

Con la llegada del invierno bajan las temperaturas, la lluvia y el frío hacen acto de presencia y los planes deportivos suelen sustituirse por tardes de manta y película. Hacer deporte al aire libre se convierte en todo un reto para muchos deportistas, que prefieren hacer una parada en su rutina de actividad física ante las inclemencias meteorológicas. Las excusas toman fuerza en este periodo y cualquier alternativa es válida para quedarse en el cálido hogar.

Sin embargo, este parón puede ocasionarnos consecuencias, sobre todo si nuestro cuerpo está acostumbrado a una rutina diaria en la que la actividad física es habitual. Nos demandará movimiento y un frenazo puede derivar en subidas de peso, dificultades para dormir, estrés, cambios de humor, e incluso, ser más vulnerables a las recurrentes enfermedades invernales ya que el sedentarismo favorece un sistema inmunológico más débil.

Así que, si quieres seguir haciendo deporte al aire libre en este periodo invernal, y que ni un tiempo más desapacible te frene, sólo debes seguir una serie de recomendaciones.

Para combatir el frío debemos aplicar la popularmente conocida ley de las tres capas. Según los expertos debemos llevar tres prendas básicas para practicar deporte al exterior con temperaturas bajas. La primera, es una prenda térmica, tanto superior como inferior. Encima de ésta, una prenda ligera y finalmente un cortaviento o una chaqueta con relleno térmico, que nos sirva para aislar el cuerpo del agua, viento, nieve…

Es muy importante no utilizar prendas de algodón, sino decantarnos por material deportivo técnico para mantener el calor en el cuerpo, no dejar pasar el frío y evitar el sudor; y así evitar caer resfriados. Todas las prendas deben tener esta condición para que continúe la transpiración a través de las capas hacia el exterior.

El calzado, como siempre que realizamos deporte, es indispensable tenerlo en cuenta. Con terrenos más resbaladizos, mojados e, incluso helados, resulta necesario elegir los que nos permitan un buen agarre al suelo. Así evitaremos posibles caídas. Además, es recomendable utilizar calcetines transpirables que dejen pasar el sudor y que nuestro calzado sea impermeable, para evitar mojarnos los pies.

La cabeza, los pies y las manos son nuestros controladores térmicos y, siempre, debemos protegerlos. Si durante el verano mojarlos nos da sensación de frescor y nos ayuda evitar el calor, durante el invierno es indispensable que estas zonas expuestas estén cubiertas con gorro, guantes y calcetines correctos. Si se empapan se ganan muchas papeletas para caer resfriado.

En definitiva, siguiendo estas claves y adquiriendo estos hábitos ya no habrá excusas para seguir practicando deporte al aire libre todo el año y sobre todo, con los excesos alimentarios de final de año debido a las reuniones durante la Navidad, se convierte en tarea casi obligatoria quemar esas calorías de más activando el motor de nuestro cuerpo.

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