David Curbelo, profesor de la Universidad Europea de Canarias

David Curbelo: "El pasaporte sanitario europeo no puede discriminar a quien no se haya podido vacunar"

Tubigú

El pasaporte sanitario europeo, del que hace una semana muchos países recelaban, ya está en la agenda de Bruselas. La noticia ha sido recibida con especial optimismo por Canarias, cuyo presidente del Gobierno regional, Ángel Víctor Torres, ha manifestado en varias ocasiones su apoyo total a un certificado de vacunación para “no repetir los errores del verano pasado”.

Sin embargo, la comunidad científica recela de la utilidad real de este documento puesto que, según matizan, la vacuna protege a quien la recibe, pero todavía no hay datos que demuestren que eso impida que ellos sigan transmitiendo la enfermedad. Eso puede dar pie a situaciones de discriminación flagrantes frente a quienes sí han podido ser vacunados.

El doctor Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, ha recordado que ya existen certificados de vacunación, por ejemplo, para la fiebre amarilla, pero ha matizado que este caso es diferente, puesto que se aplica “a vacunas nuevas a las que todavía no ha tenido acceso toda la población".

Tampoco hay aún un consenso establecido sobre cuánto dura la inmunidad de la vacuna, por lo que el pasaporte también plantea dudas sobre su tiempo de vigencia.

Pese a los interrogantes generados acerca de la eficacia real del documento, la Comisión Europea presentará en los próximos días su propuesta sobre un certificado de vacunación para los ciudadanos de la UE.

Para analizar este tema en profundidad y valorar cómo se puede enfocar la aplicación de dicho pasaporte sanitario mientras se mantiene la protección de datos y la privacidad de los ciudadanos, AtlánticoHoy ha entrevistado a David Curbelo, profesor de la Universidad Europea de Canarias y experto en bioética.

 

 

-¿Un pasaporte sanitario, desde el punto de vista de su especialidad, es realmente útil?

Puede ayudar. Es una medida adicional a las que están. Lo que es importante es que no sea una herramienta discriminatoria, pero que pueda ayudar a mantener o aumentar la seguridad en los desplazamientos, por ejemplo. Desde el punto de vista científico puede crear una falsa sensación de seguridad que puede porvocar que se relajen las medidas. Y precisamente en lo que nunca podemos caer es en que suponga una relajación de las medidas.

Puede ser una medida adicional, pero que no implique que, por el hecho de estar vacunados, dejemos de usar mascarilla, de mantener la distancia o de lavarnos las manos frecuentemente. Como se enfoque como una medida para relajarnos, a corto plazo vamos a tener un problema porque no tenemos clara aún cuál va a ser la duración de la inmunización de la vacuna. Hay estudios que dicen que a lo mejor tendremos que ponernos una vacuna al año, otros señalan que podrá ser más a largo plazo, pero en verdad tendremos que irlo viendo. Lo que se quiere con esta medida es tratar de facilitar el movimiento de personas, por lo que los países en donde el turismo tienen un peso mayor, como es el nuestro, o en el Archipiélago canario, puede facilitar determinadas movilizaciones de turistas, pero en ningún caso debe suponer olvidarnos que una PCR negativa va a seguir siendo válida para podernos trasladar.

Nos podemos encontrar con que un país use el pasaporte para controlar el acceso de turistas, pero otros para ir al cine o para un concierto. Ahí habría una discriminación entre el que está vacunado y el que no.

 

- Como usted comenta, a Canarias le interesa este pasaporte desde el punto de vista turística. Este documento reactivaría el turismo entre los países de la Unión Europea, pero ¿solo allí? ¿Es exigible para todos?

Está por ver cuál sea el documento que presente el 17 de marzo la Unión Europea. Las farmacéuticas ya están diciendo, por ejemplo, que frente a la variante británica parece que la vacuna es eficaz, pero todavía no hay datos que demuestren que se mantenga el mismo nivel de eficacia respecto a otras variantes. Va a haber que estar continuamente haciendo estudios y validando los resultados. Por lo tanto, disponer de un pasaporte es una herramienta adicional. Pero ya le digo, corremos el riesgo de que nos lleve a relajar las medidas.

 

- ¿La Unión Europea está teniendo en cuenta todas estas reticencias de la comunidad científica o de expertos como usted en bioética?

Entiendo que sí, pero las presiones económicas también son muy grandes. Al final, como siempre, en este tipo de temas hay que equilibrar las cuestiones éticas con las sociales, políticas, económicas... La verdad es que es bastante complicado hacer ese juego de malabares. Sí que creo que lo están teniendo en cuenta. También va a haber toda una serie de dudas que no sé cómo se van a gestionar, que tienen que ver con el uso que se va  hacer a de ese certificado.

En nuestro país estamos enfocando la cuestión al tema turístico, pero no olvidemos que la Unión Europea ha dicho que cada estado podrá determinar los usos que se van a dar a ese certificado. Ahí tenemos otro problema ético muy importante, denominado 'de pendiente resbaladiza'. Una vez que abrimos la puerta y damos un primer paso a usar para discriminar positivamente ese pasaporte sanitario, esto no impide que se use para otro tipo de cuestiones. Sobre todo cuando queda al arbitrio de los diferentes estados, por lo tanto nos podemos encontrar con que un determinado país lo use únicamente para controlar el acceso de turistas, pero puede haber otros, como ya está haciendo Israel, que dice que lo va a exigir para ir al cine o para un concierto. Ahí se estaría produciendo una discriminación entre el que está vacunado y el que no. Por lo tanto es muy importante que se mantengan las políticas activas de exigencia de PCR negativas, que están demostrando ser una herramienta eficaz en el control de la transmisiones, pero no aprovechar que se establece una nueva medida para suprimir las otras.

- Si se tuviera el pasaporte de vacunación, de aquí al principio de verano, ¿se facilitará tanto la movilidad?

Lo que se pretende es que en el pasaporte no recoja únicamente si se ha vacunado o no. Va a ser uno de los datos que se va a recoger, pero si el turista o ciudadano tienen PCR negativa, se va a incluir también en ese pasaporte, o si el ciudadano ya ha pasado la enfermedad y por lo tanto, tiene un test de antígenos. Si se determina que ya tiene inmunidad a pesar de no estar vacunado, también se va a reflejar en el pasaporte sanitario. Teóricamente, en cualquiera de los tres escenarios se debería facilitar la libre circulación a esa persona dentro de la Unión Europea.

Ha habido un gran debate en torno al uso de la aplicación radar covid y no queda del todo claro qué datos están guardando de nosotros.

 

- ¿Cómo se puede enfocar la aplicación de dicho pasaporte sanitario manteniendo la protección de datos y la privacidad de los ciudadanos?

Esa es otra de las cuestiones éticas que está siendo expuesta. Tendremos que esperar al 17 de marzo a que se haga público todo el plan, porque de lo que no hay certeza es quién va a gestionar toda esa información de forma que nos aseguren que solamente se va a usar con fines lícitos aprobados por los estados. Se habló de una tarjeta con un chip, de una base de datos, de un código QR, un documento en papel que nos descargaremos... Si al final todo eso va a estar en una gran base de datos, existe la duda de quién puede acceder a estos datos y qué uso van a hacer de los mismos. Otro problema vinculado con esa pendiente resbaladiza que comentaba es, aunque no sea del todo autorizado, que se empiece a exigir el mostrar dicho certificado o pasaporte para otras cuestiones vinculadas, por ejemplo, con una contratación laboral.

 

-¿En materia de coronavirus se ha incumplido mucho la protección de datos, ya sea con las apps de radar covid, la toma de temperatura en los comercios…?

Hay muchas zonas oscuras sobre el verdadero uso de los datos. También es cierto que en la sociedad en la que vivimos muchas veces renunciamos a determinadas libertades por tener acceso, precisamente, a otro tipo de libertades. En ocasiones no somos del todo conscientes de las repercusiones que supone estar cediendo continuamente nuestros datos de carácter personal, particularmente los de salud, que deben ser especialmente protegidos. Ha habido un gran debate en torno al uso de la aplicación radar covid y no queda del todo claro qué datos están guardando de nosotros. Para determinar si estamos cerca o no de una persona que ha tenido la enfermedad o está activa, están usando los servicios de geolocalización que permiten determinar dónde estamos, dónde hemos ido, y eso puede ser una trazabilidad de nuestros pasos. ¿Que nos garantizan que no se usa para nada que no sea valorar este contacto o que no se están guardando estos datos en una base de datos? Al final es una cuestión de fe. No podemos probarlo. Es un tercero el que nos dice que no se está usando el dato para ninguna otra cosa, pero obviamente el debate y la duda siempre estarán ahí.

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