Cuidando la agricultura: Lo que no te cuentan

Tuvigú

Hace muchísimo tiempo, el ser humano encontró la solución para el auto abastecimiento regular y así reducir una mortalidad que ha permitido la evolución de la especie.

Todo ello gracias a la agricultura, al descubrimiento y aprendizaje de las técnicas de cultivo del suelo para la obtención de alimentos, como los vegetales. De este modo, comienza la revolución verde, que permitió el desarrollo del comercio y el impulso para el crecimiento económico de los países.

Es cierto que cuando el hombre comenzó a cultivar sus primeros alimentos modificó el medio ambiente donde vivía, aunque es innegable que por esa misma razón podemos disfrutar de nuevos de paisajes, nuevas variedades vegetales y una amplia gama de razas de ganado, sin olvidar la inmensidad de vida silvestre que aprendió a vivir en los cultivos, huertos y granjas.

Por todo ello, la agricultura es considerada como una de las actividades sociales, económicas y ambientales más esenciales para el ser humano. Por un lado, nos ofrece bienes naturales, como los alimentos, y por otro, nos da materias primas para el sector textil.

Además, las actividades relacionadas con la agricultura aportan ventajas medioambientales, generando y manteniendo la biodiversidad, una mejor conservación del suelo y manteniendo una gestión sostenible de los recursos naturales. Y, por supuesto, fomenta el desarrollo económico y social de las zonas rurales.

No obstante, todo en exceso puede tener algún perjuicio. En este sentido, la apuesta por una producción agrícola y ganadera intensiva también ha generado conflicto con el medio ambiente.

El dominio de los monocultivos, la supresión de los límites con la vegetación silvestre y el excesivo uso de algunos productos fitosanitarios ha acabado empobreciendo la vida en los campos. Según la Sociedad Española de Ornitología (SEO BirdLife), ha habido un descenso del 20% de aves comunes relacionadas a los cultivos herbáceos de secano. Y ellas son sólo la parte visible de un complejo ecosistema.

Pero, ¿sigue siendo tan importante la agricultura hoy en día como siempre lo ha sido? Actualmente, son millones de personas por todo el mundo las que viven de la actividad agrícola, como señala en sus últimos informes la Organización de las Naciones Unidas.

Para unificar todo y lograr un equilibrio en la agricultura y el desarrollo de la sociedad, toman protagonismo las políticas agrícolas, a todos los niveles. Son herramientas imprescindibles para un desarrollo de los países en general, pero sobre todo, para los países del dudosamente llamado tercer mundo. Estas políticas son la manera más eficaz para tratar de rebajar la pobreza en estos países en vías de desarrollo, convirtiéndose en su fuente primaria de alimentos y de empleo para sus habitantes.

Al final, como casi todo lo relacionado con la naturaleza y los recursos que nos ofrece, todo se basa en el equilibrio. Descubierto el sustento primario de la agricultura en tiempos ancestrales, el ser humano ha ido cuidándola y explotándola según avanzaban los siglos.

No son momentos fáciles, pero nos toca a los de nuestra generación y las que siguen tratar de ser sabios con la explotación de una tierra que se regenerará y nos dará sustento.

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