Coreando en el club más famoso del mundo: The Cavern

Carnavales es siempre un buen momento para coger el mapa y marcar nuevo destino. Mientras unos llegan a la Isla para disfrutar la fiesta, otros, entre los que me encuentro, hacemos la mochila para conocer un poco más Europa. Si en años anteriores fue Ámsterdam (2016) y Belfast (2017), en esta ocasión el destino fue Manchester y Liverpool. Cuatro días para visitar casi de puntillas algunos de los sitios más emblemáticos de ambas ciudades, cuatro días para ver caer el sol (lo poquito que asoma en estas fechas de invierno) siguiendo la ruta de la cultura de pubs de la idiosincrasia inglesa.

De esta corta visita, intensa, nos vamos a centrar en nuestro paso por The Cavern Club, el que para muchos es el club musical más famoso del mundo. Allí, en el mes de febrero de 1961, hace ya 57 años, dieron su primer concierto The Beatles. Un poco antes también se subieron al escenario los componentes de Quarrymen, del que formaba parte John Lennon.

The Cavern es uno de los principales reclamos turísticos de Liverpool. La ciudad, como no podía ser de otra manera, presume del legado y de la imagen que generan The Beatles. Existen los tours especializados en el cuarteto musical más famoso de la historia, museos, hasta el aeropuerto tiene el nombre de John Lennon. Estudios oficiales afirman que el 70% de los turistas que se acercan a esta ciudad británica lo hacen al reclamo de Paul McCartney y compañía.

En nuestro caso, del que escribe y compañero de viaje, Pedro J. Brito, la curiosidad respondía a un interés global; cada ciudad o pueblo es un mundo a descubrir. No hay calle que no pueda deparar una sorpresa, un grato recuerdo… o un buen brindis. Así, justo así, nos pasó con anterioridad en Bilbao, como nos pasó también en París y Bangkok.

En The Cavern, en el mes de febrero de 1961, hace ya 57 años, dieron su primer concierto The Beatles. Un poco antes también se subieron al escenario los componentes de Quarrymen, del que formaba parte John Lennon.

En Liverpool no iba a ser diferente. Una vez en la Central Railway Station of Liverpool, procedentes de Manchester, salimos a caminar, con uno o dos patrones establecidos, pero con todo el margen para la improvisación y el cambio de rumbo. La ciudad nos recibió a las 10 de la mañana con 1º de temperatura y una llovizna intermitente que por momentos besaba el suelo en forma de granizo. El camino inicial marcaba la zona del puerto como primer destino, con Pier Head y Albert Dock como principales lugares de referencia. Hasta allí, paseamos por la Hannover Street, una de las arterias principales de la ciudad. Liverpool, pese a las complicaciones del tiempo, se mostró como un espacio mucho más luminoso que Manchester, quizás más amigable.

Llama la atención, y tomando como referencia el debate casi histórico de lo que sucede con Santa Cruz de Tenerife, como esta zona del puerto de Liverpool está totalmente integrada con la vida de la ciudad. Allí se pueden visitar museos, hacer determinadas compras y comer en restaurantes más que recomendables. Y así lo hicimos, para coger fuerzas para lo que terminó por convertirse en una accidental, divertida e inolvidable ruta por alguno de los principales pubs de la ciudad. Un almuerzo en un generoso local con amplios ventanales con vistas a uno de los espacios donde descansaban pequeñas embarcaciones.

Sin prisas, y con las pausas necesarias para resguardarnos del frío, llegamos a media tarde hasta Mathew St, lugar donde abre sus puertas The Cavern. Este local es el principal reclamo, pero casi  la totalidad de la calle se vale de la leyenda de The Beatles para atraer a sus clientes. Allí, en The Cavern, la música en vivo suena de manera casi ininterrumpida desde las 11 de la mañana hasta el cierre. Casi 40 grupos pasan por su diminuto escenario todas las semanas. Reconocidas bandas como Arctic Monkeys y Oasis, entre muchos otros, han ofrecido distintas actuaciones allí.

Llegamos al local pasadas las seis y media de la tarde y nos recibió una versión en directo del ‘Sweet Child of Mine’ de los Guns and Roses interpretada por Tony Skeggs Band. Era su penúltima canción. Su despedida fue con ‘She Loves you’, de los Beatles, claro está.

The Cavern Club, con una entrada de casi cuatro euros, es, en cierta manera, un museo del rock and roll. Numerosas fotografías de artistas famosos decoran el local, al mismo tiempo que cuelgan decenas de guitarras firmadas por sus protagonistas. Y suvenir de los Beatles, todos los que quieras.

Después de Tony Skeggs Band subieron al escenario Made in Liverpool, un grupo de tributo íntegro a los Beatles que casi completaron su repertorio de algo más de una hora y media con muchas de las canciones menos conocidas del mítico grupo. Allí, cantamos, bailamos, y nos apuntamos una conquista más en nuestra ruta cultural por pubs ingleses.

Si a media tarde lo que priman en los pubs son grandes pantallas de televisión para retransmitir todo tipo de deportes, rugby y futbol principalmente, por la noche lo que reina son las actuaciones de grupos en directo. Cada local tiene su escenario y con una potencia de sonido suficiente como para hipnotizarte a decenas de metros desde el exterior. Ley del Ruido, poca. Cervezas y música en directo, un buen plan para una tarde de domingo compartida con cientos de jóvenes y no tan jóvenes que no dudaron, como nosotros, en estirar el día hasta altas horas de la madrugada.