Congresos, coloquios y encuentros sobre el patrimonio cultural y sus estructuras.

Durante las ultimas semanas se han celebrado una suerte de congresos y coloquios dentro del ámbito regional en Canarias, entre estos el XXIII Coloquio de Historia Canario Americana en la Casa de Colón, en Las Palmas de Gran Canaria, y I Internacional de Jóvenes Investigadores en Estudios Atlánticos celebrado en San Cristóbal de La Laguna, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. 
Tras haber tenido el honor de participar en calidad de investigadora como ponente en sendos congresos,  debo destacar que en ambos se debatió sobre la planificación y organización de las instituciones culturales,  constituyéndose como una parte intrínseca de una buena gestión, en la cual se debe tener en consideración los siguientes aspectos fundamentales: objetivos, metas, estrategia de comunicación y un plan de acción.
Además, en nuestra ponencia analizamos el concepto de “modelo de museo” desde el punto de vista jurídico desentrañando no tanto los aspectos ideológicos o programáticos de la institución sino cuestiones más prácticas como la financiación del museo, la forma de contratar a su personal, el régimen en que desarrolla sus relaciones laborales, las relaciones de servicio con sus empleados o incluso su fiscalidad, los impuestos o los beneficios fiscales que se deriven de su actividad. Esos son los aspectos que afectan al modelo jurídico que se adopte a la hora de crear o de organizar un museo. 
Para concluir, nos centramos en nuestro estudio en las estructuras organizativas de las instituciones museísticas canarias en donde asaltamos la necesidad de no  prescindir de la implantación y desarrollo de las áreas que potencian la visibilidad del proyecto artístico y de las actividades que se generan en torno a éste. 
Departamentos como el de comunicación, marketing, promoción y desarrollo corporativo, patrocinio, nuevas tecnologías, tienda y librería, determinan y singularizan la imagen de la institución cultural como marca, así como su posicionamiento dentro del panorama museístico actual.
Por tanto, lo que aunó nuestra participación en ambos congresos fue la necesidad de resaltar la vocación coleccionista y educadora de las instituciones, y el hecho de dedicar su actividad a la divulgación científica del patrimonio artístico, a través de la organización museológica de sus contenidos permanentes, pero sobre todo a la generación de actividades culturales temporales, constituyéndose como uno de los principales canales de autofinanciación que junto con otros canales mencionados refuercen los ingresos de estas instituciones y optimicen su promoción exterior, fomentando la educación artística y las estrategias de comunicación.