Conoce los relatos participantes en el primer Concurso de Microrrelatos de Abril Entertainment

Abril Entertainment es una editorial joven que ha comenzado su camino editorial con la publicación de la novela 'Corazón de Escamas', del escritor Rafael Clavijo. No son pocos los éxitos con los que ya cuenta la editorial y la novela del joven escritor canario. 

Ha sido un éxito de público y de crítica en los últimos meses: una de las novelas más vendidas en Canarias y ya está a la venta en la Península por medio de la distribuidora Maidhisa
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'Corazón de Escamas' en la Casa del Libro | IMAGEN ABRIL ENTERTAINMENT

Ahora, la empresa editorial ha querido organizar el primer 'Concurso de Microrrelatos de Abril Entertainment', en el que los apasionados de la escritura han podido completar el comienzo de un relato de Rafael Clavijo. Este es el principio del relato: 

Se despertó de inmediato. El bonito sueño que había tenido se había transformado en el último instante en una desagradable pesadilla. Ya estaba saliendo el sol y se acercó a la ventana de su dormitorio, para ver cómo los rayos de luz del amanecer impregnaban el verde prado de la granja. El luminoso horizonte lo empujaba a luchar por lo que quería conseguir, pero la perspectiva de tener que bajar de las nubes y aterrizar en la realidad de su habitación, oscura y gris, le ponía los pelos de punta…

El escritor inició el concurso con el comienzo de una historia corta, que los concursantes debían terminar, dejando volar su imaginación. En este artículo publicamos los relatos de los concursantes y recordamos que Abril Entertainment comunicará quién es el ganador definitivo del concurso el día 28 de febrero
El que consiga la victoria, que será decidido por el jurado de la editorial, ganará un bolígrafo para que pueda dar rienda suelta a su talento a la hora de escribir, también se le regalará un ejemplar de 'Corazón de Escamas' dedicado por Rafael Clavijo y, además, también le podrá regalar otro libro dedicado por el autor al amigo o amiga al que animó a participar en el concurso. 
Les deseamos toda la suerte del mundo a los concursantes y sobre todo les animamos a que sigan escribiendo. 

Estos son los concursantes que han participado: 

Se despertó de inmediato. El bonito sueño que había tenido se había transformado en el último instante en una desagradable pesadilla. Ya estaba saliendo el sol y se acercó a la ventana de su dormitorio, para ver cómo los rayos de luz del amanecer impregnaban el verde prado de la granja. El luminoso horizonte lo empujaba a luchar por lo que quería conseguir, pero la perspectiva de tener que bajar de las nubes y aterrizar en la realidad de su habitación, oscura y gris, le ponía los pelos de punta… (Rafael Clavijo). 

- Margarita Ferrer Garrido: 

... No sabía cómo hacerlo. Tanto tiempo luchando por aquellas tierras abandonadas, y ahora que por fin había logrado que dieran fruto, le ocurría aquella desgracia.
No se rendiría.
En aquel sueño, sus vecinos le ayudaban en la cosecha. La pérdida de su pierna en la cosechadora los había conmovido. Entonces, ¿por qué no aprovecharlo?
Convocó a todo el pueblo su carácter insultante y altivo, más que rogar, exigió una ayuda que según él le debían.
El asombro de todos fue unánime. Pero ninguno decía nada, hasta que un chiquillo gritó:
 

—¡Vete al infierno!

- Natalia Di: 

(...) pero decidió emprender el viaje y, con una maleta, ropa con puntos blancos, emprendió el mejor viaje de su vida: el que le llevaría a Vietnam, el mejor país que uno pueda soñar, donde la gente es noble y el cielo brilla cada noche.

- Sergio Moreno Mata: 

(…) dudaba entre seguir durmiendo o enfrentarse con la realidad. Su corazón le instaba a luchar contra sus miedos pero su mente lo tenía paralizado. Por fin la balanza se inclinó del lado emocional y se levantó de la cama, dispuesto a pintar ese nuevo con todo su optimismo y alegría para vencer la cruda realidad.

- Gemma Torres Santos-Olmo: 

 (...) y sentía las fibras de su alma vibrar. Pero entonces le vino el recuerdo de aquel día de su infancia en que jugaba con su hermano a hacer volar los aviones de papel por las autopistas del parque. Aún en sus manos podía imaginar sus siluetas y el roce suave del aire al despegar. Dobló su ropa, cerró la maleta y silenció la casa con el clac de las llaves.

- Esperança Marès: 

(...) sólo el pensar que tendría que volver a verle abrazado a ella, ver sus mutuas muestras de amor aun sabiendo que él había compartido esa noche de pasión con ella, la sobrepasaba. Ella se merecía algo más que un Don Juan que fuera destrozando corazones por ahí. Ella se merecía un amor real.

- Fabio Carreiro Lago:

(...) así que el ingeniero Niépce decidió vestirse y salir al granero a proseguir sus experimentos, su principal distracción desde hacía años. Sales de plata, aceite de espliego, de lavanda, lo había intentando todo, pero ¿cómo podía fijar las imágenes? ¿Sobre qué soporte? Había probado con piedra, con papel y con cristal. Ahora observaba maravillado como al fin en aquella placa de metal se había conservado la borrosa imagen: la mesa siempre dispuesta para una esperada celebración que borrara las sombras nocturnas. Sólo esperaba que su hijo regresara de la guerra para enseñarle este prodigioso descubrimiento, para despertarse del mal sueño.

- Beatriz Albelo Mesa: 

 (...) no había opción, tendría que hacer de tripas corazón y volver a enfrentar al más grande de sus miedos, el miedo a quedarse solo de nuevo. Así, con el estómago encogido y el corazón en un puño, salió de su habitación dispuesto a enfrentar a toda la familia, después de todo eran sus sueños los que estaban en juego y esta vez, no estaba dispuesto a renunciar a ellos. Ahora era el momento, era su momento, con fuerzas renovadas le comunicó a su familia su nuevo rumbo y partió, solo de nuevo.

- Ana Maria Val: 

... Detuvo su mente, se habló a sí mismo "He soñado". "He soñado y pienso, puedo pensar". La puerta se abrió y la figura reconocible de aquel hombre de aspecto rudo se acercó a él, como cada mañana. Cogió su cuenco de agua, la acercó a la manguera, sus manos devolvieron el cuenco a su sitio con agua renovada. El plato de comida, como siempre, permanecería vacío hasta el mediodía. Mientras refrescaba su garganta aquel sueño invadió de nuevo su mente. Recordó aquello que quería conseguir: la libertad. Y dejar de ser un perro. Las pulgas eran molestas.

- Silvia González: 

—¿De verdad tengo que ir? El joven miró a su madre con cierta pena, esperando que su corazón se ablandará. 

—No va a pasarte nada —dijo su madre con voz tranquilizadora—. Harás muchos amigos y te lo pasarás bien. 

—Van a pensar que soy un bicho raro... Como en mi sueño...

—Ya verás como no.

Aún nervioso por la pesadilla el joven se dirigió al coche de su madre, rumbo a su nuevo colegio, esperando que nadie se metiera con él por sus gafas redondas enormes y sus paletas rotas. Tal como había temido en el sueño.

- M Rosario Palacios Cabeza: 

... Al joven le daba tanto miedo la realidad que prefirió seguir durmiendo para ver tantas maravillas a su alrededor eran prados verdes con animales sueltos que feliz se sentía cuando de repente sonó un despertador y al abrir los ojos, se vio de nuevo en su triste habitación gris y oscura, y de pronto vio una silueta en la puerta y era su madre que venía a llamarlo porque ya era tarde para llevarlo a su nuevo colegio, bajó las escaleras y se puso a desayunar, venga hijo le dijo su madre que llegamos tarde el primer día de cole.

- Marina Reyes: 

... Era fotosensible. O eso le habían dicho. Tantos años. Tantos momentos perdidos. ¿Y si se había curado? Era momento de averiguarlo. Quince escalones y un viejo portalón lo separaban de la libertad. Cogió su batín y, raudo, puso rumbo a la entrada principal. Una vez allí, tomó aire y, con delicadeza, abrió la puerta. Cautelosamente, se dispuso a salir. Un paso. No ocurre nada. Dos. Nada. Tres. Un rayo de sol roza su pálido rostro. Cerró los ojos y respiró hondo. ¡Nada! ¿Se había curado? Era libre. Y despertó, mientras miraba el horizonte desde aquella habitación, tan oscura y gris.