¿Cómo se encuentra el sector del taxi en la actualidad?

Josefina Navarro Peña es una veterana taxista de Santa Cruz de Tenerife y cuenta con 21 años de experiencia al volante de su taxi. Aprovechando su día libre, nos atiende para conversar sobre las más de dos décadas dedicada a su profesión.

“Se me ocurrió”, afirma al recordar cómo empezó su vida como taxista. “Me gustaba conducir y fui a sacarme, por aquel entonces, el B2. Pasé a la cooperativa El Hogar del Taxista y ahí puse mi letrero. Me llamaron enseguida. Estuve un año de asalariada y luego compré. Pedí un préstamo y compré la licencia”.

Ser taxista requiere sacrificio y uno principal es el tiempo que se trabaja. “Depende. Normalmente mínimo son 12 horas. Pero como libro hoy, ayer estuve más tiempo”, aclara Josefina. “Desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche y si es viernes o sábado, porque hay mas trabajito, o algún evento como la carrera de ‘Running Night’, estoy más tiempo, hasta las 12 de la noche. Es mi hora de Cenicienta… pues fueron más de 17 horas.”

Josefina, con licencia 726, compara cómo ha evolucionado su forma de trabajar. “Antes tenía la emisora y nos llamaban muchos clientes de La Cuesta, Los Majuelos y todos lados, porque éramos los que más rápidos atendíamos”, indica con la sensación de que cuando empezaba era el mejor momento para el taxi. “Era una carrera detrás de otra y había más trabajo. Con diez o doce horas tenías el día solucionado: atendías a tu familia y te sobraba dinero para hacer la compra y para pagar, no para enriquecerte, pero para vivir”.

Actualmente, Josefina se mueve por Santa Cruz y sin emisora, porque “ya no es tan rentable”. Ahora, prefiere moverse por las paradas “porque no debes rodar en vacío por los nuevos impuestos que nos han puesto”.

Pero una de las cosas más sacrificadas en los tiempos que corren es conciliar el taxi con la familia. “Es muy complicado. Si te metes en una jaula de oro tienes que pagar todo, no puedes dejar de pagar nada y quitas mucho tiempo de la familia. La familia crece mucho más rápido de lo que tú terminas de pagar. No hay tiempo para la familia".

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Parada de taxis de la Plaza Weyler | ATLÁNTICOHOY

Quien también lleva 20 años al volante es Lucía García Hernández. Otra veterana profesional que entró en el gremio incitada por su cuñado. “Él era taxista y se quería jubilar y yo estaba en el paro y me estaba observando. Se dio cuenta de que me gustaba conducir y podía hacerlo de la forma que conducía él. Que no le podía maltratar el coche me dijo”, recuerda. Y entonces, su cuñado se lo propuso: “¿No te gustaría conducir?”. Al principio Luci, como se le conoce, reconoció que estuvo indecisa “porque hace 20 años una mujer en el taxi pues me echaba para atrás. Pero bueno, me dijo que probara un fin de semana y viera. ¡Y aquí estoy hoy!”

Tras dos décadas al volante, Luci ha asentado su ruta “en el centro de la ciudad. Lo urbano de Santa Cruz”. Las paradas que más visita para recoger clientes son “las de El Corte Inglés, porque tiene mucha movilidad, me sitúo mejor y me oriento mejor, la de la Plaza Weyler y la de Valentín Sanz”. Aunque eso sí, también le gusta “rodar por la calle”.

Recuerda que en sus primeros años el rodar era necesario porque le permitía aprenderse las calles. “La gente me iba orientando y yo memorizaba con mi cuadernito y bolígrafo. Incluso hoy sigo apuntando cuando hay alguna calle que no se me queda”. ¿Y el GPS? “No soy de tecnologías, pero sí, en muchas ocasiones me han dicho calles y las he buscado en el móvil, pero después me lío y acabo yendo al ‘tun tun’, que con un poquito de experiencia y suerte llego a la calle”.

Con diez horas diarias en su taxi le vale para terminar cada jornada, “aunque a veces hago doce”. Y las hace sin pasar por casa. Son muchas horas durante dos décadas y sabe que se acerca el tiempo de abandonar la profesión. “Tengo 58 años y mi ilusión sería trabajar hasta los 65, pero no sé cómo estará el plan laboral cuando llegue. Tendré que ver lo que tengo cotizado y todo eso. Yo creo que tendré que trabajar hasta los 67, aunque mi ilusión verdadera es jubilarme ya”, afirma entre risas. “Tampoco le he prestado mucha atención, porque he contado y me queda un par de años más. No quiero agobiarme, sino trabajar poco a poco y tranquilamente”, finaliza Luci.

Actualidad del sector
El sector del taxi es un sector que a menudo se encuentra en el centro del huracán de distintas polémicas, que provoca que sean vistos con recelo cuando sus protestas afectan a los ciudadanos. 

Ejercen un derecho y luchan por otros que les pertenecen. En AtlánticoHoy, hablamos con ellos y hacemos un repaso de los temas pilares de controversia que rodean al gremio, para tratar de entender de primera mano su situación profesional.

Miguel Ojeda es coordinador de los taxis dentro del puerto de Santa Cruz de Tenerife y presidente de Élite Taxi Tenerife, (asociación mayoritaria del sector del taxi en Santa Cruz de Tenerife), colectivo que ha anunciado una manifestación el 2 de junio, entre las 13:00 y 15:00 horas, por rescate anunciado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife de 142 licencias.

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Un taxi por la calle Méndez Núñez | TWITTER @CLAX59

“La cantidad a rescatar, según la ordenanza municipal, sería de 165. Empezaría con 71 este año, 71 el que viene y el restante en el 2019, antes de las elecciones", piensa Ojeda, argumentando que es publicidad de cara a las elecciones. 

José Luis es taxista y circula todos los días por Santa Cruz con la licencia 769. Para él, el rescate no le parece mal, pero le gustaría que fuese “mucho antes. No se puede esperar dos años para eso”.

Más reticencias comparte Álvaro Cruz, desde su taxi en la parada de la Plaza Weyler. “Si es verdad,  me parece bien. Ellos prometen, prometen, pero no se ha llevado a cabo todavía”, esgrime. 

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Álvaro Cruz atendió a AtlánticoHoy en su taxi | ATLÁNTICOHOY

UBER y Cabify
“De UBER no queremos saber absolutamente nada y está claro que en donde piensen entrar la oposición va a ser total”. Es la clara respuesta de José Luis y la respuesta más firme frente a una situación que al archipiélago canario aun no afecta directamente y se ve desde la lejanía. El que menos teme, por no decir que directamente no siente temor alguno, es Ojeda, que ve en un problema paralelo, una respuesta ante la improbable competencia de UBER y Cabify. “Aquí la competencia no es tan fuerte. A ellos les cuesta luchar contra nuestros precios. Es una ventaja ser la comunidad en Europa más barata”, señala. 

Tarifa más barata de España
Y es que un año más, Santa Cruz de Tenerife mantiene el ‘privilegio’ de liderar las tarifas más baratas de todo el país. “El otro día fui a Barcelona y desde el aeropuerto a Las Ramblas me costó 38 euros. Aquí, de la plaza Weyler a Los Rodeos son 17 ó 18 euros. Con eso te lo digo todo”, excplica Álvaro Cruz.

No obstante, recientemente se confirmó el ascenso en las tarifas de los taxis santacruceros, aunque no acaba de convencer a los taxistas. “Estuvimos cuatro años prácticamente sin aumentar un solo céntimo. No es suficiente, pero era necesario”.

"Del taxi, a día de hoy, no vive nadie. Los que subsistimos en el taxi lo hacemos porque nuestras mujeres trabajan. Si no, esto sería imposible”, aclara Miguel Ojeda.

El nuevo uniforme
Uno de los últimos cambios que ha vivido el sector es la nueva indumentaria. El característico polo celeste y pantalón oscuro es parte protagonista y obligatoria en su día a día. Una necesidad que nuestros protagonistas recibieron con los brazos abiertos, aunque a los consultados no les ha gustado la "imposición".

“El Ayuntamiento ha obligado a que el uniforme sea como ellos decidan. Queríamos que nos dejaran colaborar en lo que queríamos ponernos”, se lamenta el coordinador de taxis del puerto chicharrero, mientras que Cruz profundiza en que “los taxistas, deberíamos haber elegido el color”.

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El polo azul celeste y el pantalón azul marino como uniforme | ATLÁNTICOHOY

Los cruceros
Pero si hay un tema que ha generado algo más que polémica en los últimos años, es la de la reorganización de los taxis en el puerto de Santa Cruz para recibir a los turistas, donde Miguel Ojeda es protagonista. “Dentro del puerto se respeta al turismo, no se le acosa y no se pelean por él. Antiguamente, un turista se bajaba y antes de llegar a la Avenida de Anaga le acosaban más de cien taxistas. Hoy, el turista que quiere un taxi se dirige a una de las dos principales paradas del muelle y no se siente acosado por ningún taxista”, explica el coordinador.
José Luis y Álvaro valoran muy positivamente el trabajo de Ojeda desde su llegada al puerto, donde la nueva estructuración de trabajo otorga turnos a los taxistas. “Si te toca vas para abajo y yo lo veo mejor. Yo estuve en el puerto de Ibiza, Marsella y Mallorca y pongo la mano en el fuego que no están tan organizados como nosotros”, elogia Cruz.

El incidente con Miguel Ojeda

La llegada de Ojeda como coordinador de taxis en el puerto de Santa Cruz supuso una reestructuración completa en el funcionamiento de recogida de clientes. La buena organización permite a día de hoy triplicar los taxistas con acceso a los turistas dentro del puerto. Hasta ese momento, más de dos centenares de taxistas se aprovechaban del caos para acosar a los turistas y convertirlos en clientes. El nuevo cambio provocó amenazas en la vida personal de Miguel Ojeda, llegando al límite máximo de sufrir la quema de su taxi el año pasado, delante de su casa y de madrugada.

La picaresca 
Y hablando de clientes turistas, nos encontramos frente a la leyenda de la ‘mala praxis’ de que los taxistas se "aprovechan" del desconocimiento del visitante. “Picaresca siempre hay, claro. Lo malo que por una minoría pagan el resto de 800 y pico de taxistas que hay”, espeta José Luis, quien se ve alineado con la opinión de Álvaro Cruz. “En la viña del señor hay de todo. Hay abogados buenos y malos, alcaldes buenos y malos, concejales buenos y malos. Como todo”.

Sin embargo, Miguel Ojeda cree que esa mala práctica “a día de hoy no sucede”. Así, explica que la erradicación se debe que los taxistas necesitan acumular una máxima cantidad de clientes al día. Para engañar a un cliente con un recorrido más largo, estamos hablando de 20 o 30 céntimos más que al final se convierte en perder dinero. Si le voy a cobrar de más 50 céntimos por llevarle a un sitio más lejos sin que usted se dé cuenta, estoy perdiendo otra posible carrera en ese tiempo de 3,15 euros. Lo que nos interesa es llegar muy rápido al destino y volver a intentar coger a otro cliente enseguida”, sentencia el presidente de Élite Taxi Tenerife.