Cómo obtener una piel radiante desde el interior

El secreto para lucir una piel radiante no son las cremas ni las inyecciones; el verdadero secreto de la belleza reside en el intestino, según Whitney Bowe, dermatóloga, microbióloga e investigadora estadounidense internacionalmente reconocida. Esta doctora, propone en su libro ‘Piel radiante, intestino sano’, un programa de tres semanas, basado en la alimentación y el control del estrés y considera al intestino el camino más directo para lucir una piel fantástica y transformar el cuerpo, por dentro y por fuera. 

“Lo más importante que hay que hacer durante la primera semana de este plan de salud y belleza de 21 días, consiste en librarse de los alimentos y bebidas que atentan contra la piel. En su lugar, comprar aquellos que alimenten, tanto a nuestra piel como a nuestro organismo”, según la doctora Bowe. 

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Cuidar la piel desde el interior, mediante la alimentación | PIXABAY
Alimentos a evitar

Bowe recomienda evitar en nuestra alimentación los siguientes alimentos:
  • Carbohidratos refinados y procesados, azúcares y alimentos envasados: las patatas, las galletas, la pastelería, las mermeladas, los tentempiés azucarados, las conservas, el kétchup, los zumos vegetales, los refrescos, los siropes, los fritos y las barritas energéticas.
  • Edulcorantes artificiales, incluyendo los de los aliños para la ensalada, los productos de panadería y confitería, los tentempiés procesados, los alimentos dietéticos y sin azúcar, y los cereales para el desayuno, los tés y refrescos ‘light’.
  • Leche de origen animal y los helados.
  • Grasas procesadas: margarina, la manteca vegetal y algunos aceites vegetales (soja, maíz, colza, cacahuetes, cártamo, semilla de uva y de girasol).
Comidas y bebidas aliadas para la piel
Bowe recomienda incrementar el consumo en nuestra alimentación de:
  • Frutas y verduras: incluyendo bayas, plátanos, naranjas, uvas, manzanas, aguacates, limas y limones, mango y sandía, así como espinacas, cardos, kales, espárragos, tomates, calabazas y zanahorias.
  • Proteínas magras: el pescado (especialmente salmón, bacalao negro, caballa, trucha, sardinas, lubina o atún), el marisco (gambas, cangrejos, langosta, mejillones, almejas), las aves (pollo, pavo, pato), las legumbres (lentejas, guisantes, judías secas), etc.
  • Grasas saludables: huevos, omega3, aceite de oliva virgen extra, aceite de coco, aguacates, frutos secos y semillas o mantequillas de frutos secos.
  • Cereales integrales: arroz integral o salvaje (no blanco ni refinado), quinoa, pan de semillas y multicereales, cebada y avena (en copos, de cocción rápida o en trozos gruesos).
  • Hierbas frescas y secas, aliños, especias y condimentos puros, como la mostaza, el rábano, el vinagre balsámico, y salsas sin azúcares añadidos ni aceites procesados.
  • Panes elaborados a base de ingredientes sanos, tales como harina de almendras, polvo de coco sin edulcorantes, extracto de vainilla, canela, pepitas de cacao descascarillado y gotas de estevia de vainilla.
  • Endulzantes naturales: jarabe de arce, miel, estevia, azúcar de coco, azúcar moreno y sin refinar, etc.
  • Probióticos: yogur con cultivos activos vivos, kéfir, chucrut, kimchi, encurtidos, etc. 
  • Y los prebióticos: achicoria, ajo, espárragos, cebollas, hojas frescas de diente de león, berzas, puerros y jicama.
  • Bebidas de origen vegetal sin edulcorar (de almendras, de coco y semillas de lino), así como té, kombucha, etc.
La doctora afirma que los cambios en el estilo de vida, pueden resultar especialmente difíciles para muchas personas, pues ello conlleva a deshacerse de hábitos y de conductas alimenticias que llevan formando parte de su rutina diaria desde hace mucho tiempo. No obstante, la mayor motivación que puede haber para realizar este cambio, es observar en primera persona los cambios y beneficios que se producen en la piel cuando uno realiza las pautas mencionadas.