Célebres descubrimientos: Curiosidades gastronómicas

Tuvigú

A lo largo de la historia de la gastronomía cuajaron curiosos y hasta divertidos ejemplos de cómo a causa de algún despiste surgieron elaboraciones universales y emblemáticas como fue el caso del yogur, el café en taza o la burbujeante cerveza… La manipulación de ingredientes diversos a lo largo de la historia ha dado de sí ingenios gastronómicos y trucos que revolucionaron cocinas, mesones y tabernas.

Ya ven: cocina y gastronomía deben algunos célebres inventos a algún ‘desliz’, despiste o contratiempo, como el que aconteció a Constantine Fahlberg, en 1879, que descubrió… ¡la sacarina! mientras analizaba una muestra de… alquitrán de hulla. Olvidó lavarse las manos y cuando probó rastros de la sustancia experimentó el sabor dulce que tanto se asocia a las dietas.

¿Les apetece un tentempié ligero? Entonces nada mejor que un sándwich. En 1748 al aristócrata inglés e importante diplomático Sir John Montagu (IV de Sándwich entre otros muchos títulos) se le conocía por su dejadez a la hora de alimentarse.

Le gustaba la buena mesa, sí, pero la del juego y el servicio le proporcionaba alimentos livianos para aguantar partidas maratonianas; uno de la cuadrilla dio con la clave: dos lonchas de pan blanco que “albergaban” embutidos u otros géneros en un refrigerio con aderezos rápido de preparar.

¿Y unas chips acompañadas de cerveza? A principios de 1850, George Crum era considerado uno de los mejores chefs del mundo. Tanto, que se dice que su habilidad era la de tomar cualquier cosa comestible y convertirla en un manjar, por lo que el hotel donde trabajaba se hizo conocido y atrajo a multimillonarios y famosos de la época. Uno de los huéspedes se quejó por el grosor, la humedad y suavidad de las patatas, por lo que exigió que le cambiaran el plato por uno bien hecho.

Esto desató la ira de Crum que cortó las patatas más delgadas de lo habitual, las introdujo en aceite más tiempo de lo acostumbrado y le echó aún más sal, esperando que el comensal lo dejara por imposible. Su gozo en un pozo porque exigió repetir, eso sí, hecho de la misma forma.

¿Y qué decir de la cerveza? Hace unos 10.000 años, en Mesopotamia, las primeras poblaciones agricultoras comprobaron que los granos almacenados para fabricar el pan se humedecían y fermentaban. Algún valiente se atrevió a probar el líquido producido, tomándose así la primera cervecita de la Humanidad.

Dos visionarios, William y John Kellogg buscaban un alimento liviano para vegetarianos, pues ambos tenían experiencia en nutrición y salud, y su objetivo era un sustituto del pan común. Llevaron a ebullición el trigo para la masa. Pero se les pasó el tiempo de cocción y estuvo hirviendo demasiado tiempo, por lo que se separó en escamas planas y grandes.

Luego utilizaron maíz en vez de trigo y le agregaron azúcar.

Y para la sobremesa de este vídeo un buen café. Según la leyenda, un pastor etíope se dio cuenta de que su rebaño de ovejas actuaba de forma extraña tras comer un tipo de bayas de color rojo brillante. Tras probarlas y notar un cambio de humor, las llevó al “gurú”, que las tostó e hirvió en agua, creando el primer café tal cual lo conocemos.

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