Casuco: de la exigencia al cese

Juan Martínez Martínez, Casuco (Murcia, 1955) fue un notable lateral derecho que durante una década permaneció en el Real Zaragoza, equipo con el que jugó más de trescientos partidos en Primera División. Fue lo que se conoce como un jugador de club en un tiempo en el que existía el derecho de retención y los representantes no habían convertido el fútbol en un mercado de compraventa. Casi tres lustros como futbolista profesional dieron paso a una irregular carrera como técnico antes de su llegada al Tenerife para sustituir a Bernd Krauss. Eso sí, se había consolidado en Segunda División, pese a ser despedido tanto por Almería como por Murcia.

Al Tenerife llegó en un momento delicado: el equipo había sumado un punto sobre quince posibles y estaba en zona de descenso... hasta que Casuco logró enderezar su rumbo. Como visitante no arañaba un punto, pero exhibía una notable solidez como local: siete victorias, un empate y una derrota en sus nueve primeras apariciones en el Heliodoro. Mediada la segunda vuelta, sin haber asegurado la permanencia pero en una posición clasificatoria desahogada, Casuco quiso forzar un debate estéril: el de la necesidad de su renovación. Y con cada triunfo hacía un poquito más de presión, pese a que sólo había fichado por lo que restaba de temporada. 

Eso sí, en cada rueda de prensa o en cada aparición pública alimentaba el debate sobre su futuro. Y siempre jugaba con ventaja. Tras una derrota, la exigencia se aplazaba. Tras una victoria, mostraba su inquietud por el futuro. Y tras ganar a Las Palmas, hasta llegó a instar al club a tomar una decisión. El presidente, Miguel Concepción, no se molestaba en responder. Ni siquiera cuando, mediado el mes de abril, el Tenerife de Casuco logró su primera victoria como visitante en Jerez, el Tenerife ascendió hasta la duodécima plaza y el técnico volvió a usar a los medios de comunicación para plantear un debate inexistente : “¿Hay que renovar ya a Casuco?”. 

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Casuco, en el banquillo del CD Tenerife

 Para entonces, el director deportivo, Alfonso Serrano, ya había elegido entrenador para la temporada siguiente. Quería un entrenador de club, uno de esos que ponen a la entidad por encima de sus intereses personales. No había hecho pública su decisión, pero resultaba evidente que el elegido no iba a ser Casuco. Era José Luis Oltra. Fue entonces cuando el Tenerife empezó a perder como local. Primero, ante el líder Valladolid. Pero luego frente a tres equipos del furgón de cola: la Ponferradina, el Málaga y el ya descendido Vecindario. Y aunque estaba situado en la zona tranquila de la tabla... también se encontraba a veinte puntos de la zona de ascenso.