Harry Potter: Casos reales

Tuvigú

Una historia real con mucha magia

Bienvenidos a Tuvigú, a nuestra serie de vídeos “Casos reales”, donde hablamos de marketing digital, emprendimiento, liderazgo, negocios y motivación. Nos gustaría que te subieras con nosotros a este tren de entretenimiento y conocimiento. ¡Comenzamos!

Muchas veces nos hemos preguntado: ¿Dónde está el éxito? ¿Cómo puedes llegar a conseguirlo? Incluso, si un proyecto crees que tiene posibilidades, ¿por qué no llega a triunfar como tú piensas que debería? No existe una respuesta exacta, lo que sí podemos hacer es fijarnos en casos que nos demuestran que la perseverancia hará de tu idea un modelo de éxito.

Seguro que has leído alguno de los libros de Harry Potter, o al menos te suenan. Esta obra, que ha alcanzado cifras inimaginables, es un claro ejemplo de que el éxito puede llegar aunque sea tras muchos fracasos. Su autora, Joanne Rowling, más conocida como J. K. Rowling, siempre confió en ella y en el mundo que estaba creando… Tanto es así que cuando abandonó Portugal, lugar donde vivía con su marido y su hija, la que iba a convertirse en una de las mayores escritoras de todos los tiempos cargaba con su ligero equipaje, junto a su bebé y los primeros capítulos de la obra.

La prodigiosa mente de Rowling había dado lugar a un mundo de seres imaginarios y siete entregas. La historia fue tomando forma en una cafetería y la escritora sobrevivía con una ayuda del estado británico que era de poco más de 300€.

Escuchar doce veces NO por parte de las editoriales debe ser duro para cualquiera, pero menos mal que Rowling no lo dio todo por perdido. Cuando el borrador llegó al presidente de Bloomsbury, el sol parecía empezar a salir tímidamente… La decisión no iba a ser de él, puesto que estaba en manos de su hija pequeña, que se enamoró de la historia de Harry Potter y la piedra filosofal.

¿Quién iba a estar detrás de la autoría del libro? ¿Un hombre o una mujer? Su editor y ella llegaron a la conclusión de que no debían escribir el nombre completo de Joanne, puesto que no querían que se supiera que era una mujer. Por eso, escribieron las iniciales de la escritora: J. K. Rowling.

Otra de las cuestiones que surgió fue cuántos ejemplares imprimirían. El riesgo de muchos libros era innecesario, así que 1.000 estaría bien, pero nadie podía imaginar que Hollywood le estuviera echando el ojo.

Una vez en la gran pantalla, Joanne no iba a dejar que el proyecto perdiera su esencia, así que se puso a trabajar en el largometraje codo con codo con el guionista y los actores… Cada uno de ellos tenía que ser de origen británico, ella sabía que el estado inglés había tenido mucho que ver en que la saga estuviera en la calle, por tanto, su compromiso y gratitud dura hasta hoy.
Con más de 500 millones de copias vendidas en todo el mundo, Harry Potter es leyenda, al igual que su autora… Podemos aprender mucho de este éxito:

Desde que un proyecto se gesta hasta que logramos los mejores resultados, no se puede perder el horizonte ni los objetivos que tenemos en mente. El ejemplo de Rowling es sin duda uno de los casos reales que debemos tener en cuenta, porque su talento y la inocencia de los niños la han llevado a cosechar la magia de los resultados.

hospiten1350sep2020

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