Entre 150 y 200 inmigrantes subsaharianos, en su mayoría senegaleses, intentan a la desesperada iniciar este jueves los trámites de asilo en la sede de la Jefatura Superior de Policía de Canarias ante el cierre inminente de los dos hoteles de Gran Canaria donde estaban acogidos desde hace meses y su traslado a campamentos de Tenerife. Su intención, aseguran, es no quedar desamparados si tienen que comenzar de nuevo los trámites en Tenerife y verse expuestos a una repatriación | EFE/José María Rodríguez

Casi 200 africanos intentan pedir asilo ante el cierre de dos hoteles

Tubigú

Entre 150 y 200 inmigrantes subsaharianos, en su mayoría senegaleses, intentan a la desesperada iniciar este jueves los trámites de asilo en la sede de la Jefatura Superior de Policía ante el cierre inminente de los dos hoteles de Gran Canaria donde estaban acogidos desde hace meses.

Desde primera hora de la mañana, decenas de jóvenes africanos hacen cola ante la Jefatura Superior de Policía para intentar poner en marcha los trámites de solicitud de protección internacional o, al menos, conseguir que les den cita oficial para formalizarlos. Les acompañan varios voluntarios de la plataforma ciudadana Somos Red, que aseguran que la gran mayoría de ellos ha permanecido alojada durante meses en los hoteles Canaima, de Puerto Rico, y Vistaflor, de Maspalomas, al sur de Gran Canarias, que cerrarán este viernes sus puertas a la espera de poder albergar a turistas.

Los inmigrantes han recibido la información de que, en las próximas horas, serán trasladados a los campamentos de Las Raíces y Las Canteras, en Tenerife, a los que buena parte de ellos no quiere ir, debido a las noticias que han recibido de otros compañeros sobre cómo son las condiciones de vida en ambos, en particular en el primero. "Envían a los muchachos a dormir en el suelo en el campo de Las Raíces. Y, claro, están muy nerviosos", asegura una de las voluntarias de Somos Red, Olga González, que colabora con un grupo de abogados que intenta ayudar a los colectivos de inmigrantes.

Este grupo de subsaharianos sostiene que durante todo el tiempo que llevan en Gran Canaria nadie les ha informado de cómo pedir asilo o, al menos, les han dado largas, lo que les deja en una situación de indefensión, "porque ellos no saben moverse por la isla" para acudir a una comisaría a iniciar el proceso. "Cuando mañana cierren Canaima y Vistaflor tendremos a un montón de gente que se niega a ser desplazada a Tenerife y que se va a ver en la calle, en Gran Canaria. Esa es la realidad", dice González.

Por eso, decenas de africanos hacen cola ante la Jefatura Superior de Policía, intentando que el máximo número posible de ellos tenga ya en sus manos la manifestación de solicitud de asilo, que consideran que ya representa para ellos cierta seguridad. "Una vez que la tienen, ya no se les puede deportar", ha recordado esta voluntaria de Somos Red. Y la reacción en grupo de decenas de inmigrantes que manejan esa información ha desbordado por completo la capacidad de atención diaria que tienen las oficinas policiales.

Uno de los abogados que asesora este colectivo ha reconocido a Efe que el hecho de que algunos de estos inmigrantes salgan ya de comisaría con el documento que acredita que quieren tramitar la protección internacional no va a frenar su traslado a Tenerife. Sin embargo, añade, el objetivo es que todos aquellos que puedan no se vean obligados a empezar de cero otra vez desde el campamento de Las Raíces y exponerse a una posible repatriación.

En la cola todo el mundo es consciente de que las normas de funcionamiento de la red de acogida humanitaria estipulan que negarse a un traslado implica quedarse fuera de los campamentos, así que quien mañana se oponga a que lo lleven a Tenerife, se quedará en la calle o tendrá que buscarse por sí mismo un alojamiento.

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