Carnaval: el inicio del ‘gafe’

Doce victorias, tres empates y ninguna derrota. Ése era el balance del CD Tenerife en el Heliodoro en los quince partidos disputados durante el Carnaval –o durante las antes denominadas Fiestas de Invierno– antes de que el 4 de febrero de 1978 el conjunto blanquiazul recibiera al Deportivo de La Coruña

Ese sábado cayó por 0-4 y nació 'el gafe del Carnaval'. Los números no lo sustentan, pues desde entonces, en espera de lo que ocurra en este año 2018 ante el Córdoba, el Tenerife ha vuelto a disputar otros 37 encuentros carnavaleros en la Isla, con unos resultados aceptables: 18 triunfos, diez empates y sólo nueve derrotas. Sin embargo, cada año, cuando llegan estas fechas, se vuelve a hablar invariablemente del gafe del Carnaval. Sin duda, ha terminado por triunfar la teoría de Joseph Goebbels: “Una mentira mil veces repetida se transforma en verdad”.

A favor del subconsciente colectivo hay que decir que de los 26 triunfos sólo merece el calificativo de inolvidable el 4-3 logrado ante el Real Madrid bajo un diluvio la noche que Juanma Lillo debutaba en el banquillo del Tenerife. Mientras, la mayoría de las derrotas han sido espectaculares. Eso sí, ninguna tan llamativa como la primera. 

Esa tarde, ante el Deportivo, el Tenerife de Manolo Sanchís, que empezaba a complicarse la vida –era decimocuarto, con un punto de margen sobre la zona de descenso– y al final acabó por descender a Segunda División B, formó con: Bertinat; Manolo, Meneses, Julio Durán, Aparicio; Juan Miguel (Joaquín, 76’), Melián, Medina, Salvador; Illán (Movilla, 46’) y Toño. Eso sí, jugó casi todo el partido con diez porque Manolo 'el Paleta' fue expulsado a los 23 minutos tras una durísima entrada a García, al que levantó varios metros del suelo.

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Imagen del CD Tenerife de la temporada 77/78

 Para entonces, los gallegos ya ganaban gracias a un gol de Castro. Y un minuto después de la expulsión, un objeto alcanzó al árbitro, Mayoral Cedenillas, por lo que el juego se paralizó durante cinco minutos. La Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá, presente en el choque, mostraba su descontento sin necesidad de insultar al árbitro de palabra: se quitaron los gorros de su disfraz de vikingo y los movían acompasadamente con los cuernos dirigidos hacia el colegiado. 

Antes del descanso, García logró el 0-2 y el público volvió a pagarla con el árbitro, que tardó siete minutos en ganar el vestuario. Y el intermedio, aunque duró media hora, no calmó los ánimos. Ni modificó el desbarajuste local, que recibió el 0-3 a los diez minutos de la segunda mitad cuando Castro superó la salida desesperada de Bertinat. Esta vez, el que recibió el impacto de un objeto lanzado desde la grada fue el juez de línea. 

Tras la enésima interrupción, un ex jugador del Tenerife, Manolo Cantudo, hizo el 0-4. Obviamente, no lo celebró. Para entonces, el aficionado que casi había llenado el Heliodoro protestaba contra todo: los jugadores locales, el entrenador, el presidente… En medio del “fuera, fuera, fuera” había nacido 'el gafe del Carnaval'. Y ahí sigue, por mucho que los números digan que no existe.