Cuatro nuevos fallecimientos en Canarias en las últimas horas

Un total de 918 personas han requerido hospitalización por coronavirus en Canarias desde el inicio de la pandemia y de ellas 176 lo han hecho en un servicio de UCI, unidad en la que ayer no se produjo ningún ingreso por este motivo, informó este sábado la Consejería regional de Sanidad.

La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias constata 2.212 casos acumulados de coronavirus COVID-19 desde el inicio de esta crisis y hasta el cierre de la estadística oficial que se envía cada día al Ministerio de Sanidad a las 20.00 horas del día anterior.
Asimismo, se ha registrado un total de 1.149 altas epidemiológicas y en este punto la Consejería de Sanidad recuerda en un comunicado que se ha producido una revisión técnica de los parámetros que ha provocado una modificación en la cifra de altas, que ayer era de 1.151.
El número de fallecimientos se incrementó en cuatro personas, alcanzando los 140, y el grupo de edad más afectado sigue siendo el de mayores entre 80 y 89 años.
El número de profesionales sanitarios contagiados por coronavirus COVID-19 desde el inicio de la crisis es de 574, manteniéndose la cifra estable por segundo día consecutivo.
El Servicio Canario de Salud cuenta con 31.000 trabajadores, por lo que esta cifra supone el 1,85 por ciento del total.
En total, el Servicio Canario de Salud ha realizado hasta ayer 68.019 pruebas PCR (Reacción en Cadena de Polimerasa) para el diagnóstico del Covid-19, a 55.679 personas.
Solo en el día de ayer, 1 de mayo, se realizaron 1.894 pruebas PCR en el Archipiélago.
Por islas, la que más casos acumulados tiene es Tenerife que cuenta con 1.410 casos; le sigue Gran Canaria con 572 casos; La Palma, 89 casos; Lanzarote, 84 casos; Fuerteventura, 44 casos; La Gomera, 10 casos; y El Hierro, 3 casos.
Los fallecidos por islas se reparten de la siguiente manera: 95 en Tenerife, 6 en La Palma, 34 en Gran Canaria y 5 en Lanzarote.
La Consejería de Sanidad reitera la importancia de mantener al máximo el confinamiento para evitar que las personas más vulnerables puedan enfermar.
Es el caso de pacientes inmunodeprimidos, diabéticos, personas con enfermedad cardiovascular crónica, enfermedad pulmonar crónica, enfermedad renal crónica o neuromuscular o personas con cáncer.