La fauna de nuestros bosques

El pinar canario constituye uno de los principales ecosistemas de nuestro archipiélago y ha sido capaz de adaptarse durante millones de años a unas duras condiciones climáticas, con periodos de escasez de agua combinados con intensas nevadas o a la actividad volcánica de las islas, habiendo colonizado de manera rápida malpaíses, pedregales o suelos de escasos nutrientes. 

Sin embargo, el aspecto que más lo ha afectado ha sido la tala masiva para el aprovechamiento de la madera, principalmente en construcción, producción de carbón o pez, lo que ha derivado en repoblaciones masivas con otras especies, condicionando la calidad del bosque, porque ya no hablamos de pinos sino de la fauna y la flora que lo habitan o rodean, indispensables para su mantenimiento y nuestra calidad de vida. 

lamina 4 canarias a mano

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El pinar necesita hongos que descompongan la materia muerta y la pìnocha transformándola en nutrientes, necesita arañas, lombrices, moluscos, escarabajos mariposas, avispas, abejas y un sinfín de otros pequeños invertebrados que no solo cumplen una función regeneradora sino que sirven de alimentos a otras especies y que han sido capaces de adaptarse a vivir sobre pinos de repoblación de otras variedades , también dependiendo de la orientación del bosque, altitud y composición florística del sotobosque con el que convive este tipo de bosque, y que es más abundante en las zonas de pinar orientadas a los vientos alisios. 

En nuestro pinar habitan también las tres grandes variedades de reptiles (tizones, perenquenes y lisas), aunque de manera más escasa, ya que necesitan del calor sol para realizar su actividad y es más normal encontrarlos en los claros o zonas colindantes a cultivos. 

Sin embargo, son las aves los vertebrados más abundantes, principalmente aquellas que se alimentan de insectos, y la distribución de otras especies está condicionada a la orografía del terreno sobre el que se asienta el pinar, su sequedad, su orientación, la existencia de ejemplares muertos, la flora con la que convive e incluso en algunos casos la distancia entre los pinos. 

Así encontramos desde las que se alimentan de insectos o de semillas, escalones más altos donde figuran desde musarañas, ratones, ratas, conejos, erizos o rapaces, hasta llegar a los muflones o arruís 

La insularidad es la principal particularidad de nuestros bosques, pues las condiciones climáticas y de lejanía han condicionado a toda esa fauna, haciendo que la variedad de especies con respecto a los continentes sea muy inferior, sin embargo, desde el punto de vista científico son un laboratorio en el que estudiar la manera en la que se han adaptado y evolucionado, constituyendo un ecosistema de endemismos que solo aquí se pueden observar. 

En otra ocasión hablaremos de las diferencias que existen entre un bosque (como el de la ilustración de hoy) y un verdadero bosque sano.

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