Pinzón azul de Tenerife

Los pinzones son quizá la especie local de aves que más subespecies ha generado, pues partiendo todas del pinzón común que llegó de África, en cada isla en la que están presentes, presentan diferencias tanto morfológicas como hasta en su forma de cantar, y son sin duda los Pinzones Azules los más representativos, que habitan exclusivamente en Tenerife y Gran Canaria.

En Tenerife hay dos subespecies consideradas distintas, Fringilla teydea teydea y Fringilla teydea polatzeki

Considerados endemismos escasos y apreciados de la avifauna insular, pueden alcanzar una longitud de 18 cm. Tienen una cabeza rotunda y un pico grande, corto, fuerte y cónico, en la que destacan unos ojos circulares, oscuros y brillantes. 

pinzon azul

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El Pinzón Azul de Tenerife es una especie robusta. El pico de los machos es gris y su plumaje azul intenso durante la época de cría, tornándose a grisáceo durante el resto del año. Las plumas de la barriga son blancas y las de las alas y la cola azules y negras. Llaman la atención las franjas azuladas en los extremos de las alas. Las hembras y los jóvenes se parecen más al pinzón vulgar, de color pardo-grisáceo. Son gregarios y se les puede ver con otras especies como el mismo pinzón vulgar. 

En Tenerife están considerados como símbolo animal, mientras que la palmera es el símbolo vegetal.

Se alimentan principalmente de piñones, que complementan con insectos, fayas y también higos. Las crías solo se alimentan de insectos. 

Viven exclusivamente en pinares canarios o mixtos aunque alguna vez pueden verse en cotas más bajas. 

Es fácil observarlos en cotas de entre 1000 y 2000 m de altitud y también en los pinares mixtos con laurisilva, la población ronda actualmente las 1000 parejas gracias, en parte, a la repoblación llevada a cabo en los años 30 y 40. 

Su periodo de cría se produce entre abril y agosto, siendo la puesta en la primera quincena de junio en nidos elaborados por las hembras sobre las ramas de pinos, laureles o brezos, compuestos por acículas de pino, pelos y plumas en los que ponen dos huevos, aunque son capaces de hacer dos puestas anuales en caso de no prosperar la primera. Es la hembra quien cría a los polluelos pero se dan algunos raros casos en los que también participa el macho.

Son sedentarios, principalmente solitarios aunque forman pequeñas bandadas en época de cría. Muy confiados, apenas temen al hombre, dejando que este se aproxime extremadamente antes de huir. Desgraciadamente, esta confianza, que debía haber contribuido a que se respetasen, ha servido a muchos coleccionistas para hacerse con cantidades destinadas a los museos de otros países, considerándose hoy día en riesgo de extinción. 

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