Camello canario

No deberíamos denominarlos Camellos sino Dromedarios. Los Camelus dromedarius tienen solo una joroba, a diferencia de sus parientes los Camelus, que tienen dos. Llegaron a Lanzarote y Fuerteventura procedentes de Africa una vez conquistadas las islas orientales para realizar labores en los campos, y durante los siglos siguientes se extendieron por el resto de islas, al tiempo que fueron modificando su fisonomía hasta el punto de permanecer actualmente como especie aislada debido a la prohibición de importarlos.

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Originarios de la Península Arábiga, fueron llevados al Sáhara por los romanos, de allí dieron el salto a Canarias, pues debido a la falta de mano de obra, se realizaban expediciones a la costa africana a la búsqueda de esclavos y ganado, entre el que se encontraban los dromedarios, que se transportaban de una manera muy curiosa a la vez que cruel. Por aquel entonces los barcos que realizaban el trayecto eran muy pequeños y sin bodega, y estando tan cerca de la costa africana, la única manera de traerlos era remolcándolos. Los dromedarios tienen una gran flotabilidad gracias a sus estómagos y son capaces de cerrar herméticamente las fosas nasales para evitar la entrada de arena en las tormentas del desierto, lo que les servía también para no ahogarse.

Lamentablemente muchos no lograban superar el viaje. Contaba el escritor y ex alcalde de Tuineje, D. Andrés Rodríguez Berriel, que si durante el viaje aparecía un janequín, un tiburón o una sarda, no llegaban del animal sino el pellejo y los huesos. Mas tarde, con el uso de barcos mayores, hacían el trayecto en cubierta o en las bodegas.

De Canarias se llevaron a América como animal de carga y por su adaptabilidad a las zonas áridas de Perú, donde se asilvestraron viviendo en manadas en el territorio del Arzobispado de Lima hasta que su extinción, pero sin duda, el lugar donde más se extendieron los ejemplares procedentes de Canarias fue en…Australia. A mediados del S.XIX, el Gobernador del Sur de Australia, George Gawler, recomendó al comisionado de la colonia el importarlos para explorar las zonas desérticas de Adelaida, motivo por el que fueron embarcados media docena en Tenerife, de los cuales solo uno llegó vivo. Posteriormente en 1846, se llevaron otros nueve animales a las regiones del norte, por donde luego se extendieron de tal manera que a día de hoy se calcula que la población de dromedarios canarios salvajes del centro de Australia supera el millón.

Mientras tanto, en nuestras islas, prácticamente todas las poblaciones existentes hoy, son usadas como medio de transporte tradicional para las visitas guiadas de turistas en parajes naturales, evitando así el acceso descontrolado y el deterioro del medio que ocasionarían los vehículos a motor.

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