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Británicos "golondrinas" con casa en Canarias "amenazan" con venderla

Tubigú

Los británicos que tienen una casa en propiedad en Canarias, conocidos como "golondrinas" porque emigran como estas aves al sur en invierno, "amenazan" con vender sus propiedades en las islas si la Unión Europea les prohíbe quedarse más de 90 días cada seis meses por llegar de un país tercero para disfrutar de sus propiedades y del buen tiempo.

Esta es una de las consecuencias que ha tenido la salida de Reino Unido de la UE a la que tienen que hacer frente los británicos, una de las principales colonias de extranjeros en Canarias, donde residen 26.534 personas con esta nacionalidad y hay miles de "golondrinas" sin cuantificar al no estar censados.

Los procedentes de Gran Bretaña son en Canarias la segunda nacionalidad foránea, solo por detrás de italianos (51.256), según el INE a 1 de enero de 2020, y han visto cómo el 31 de diciembre, hace este domingo un mes, expiró el periodo transitorio acordado con Bruselas para culminar el Brexit.

Por islas, Tenerife es en la que residen más británicos, casi la mitad de los que hay censados en Canarias, seguida de Lanzarote y Fuerteventura, según las mismas fuentes.

Sin embargo, estas son solo las cifras oficiales de empadronados ya que la cifra de británicos que pasa largas temporadas en las islas, sobre todo en los meses de invierno, es superior. La mayoría de "golondrinas" no tiene el permiso de residencia pues cuando el Reino Unido era miembro de la UE podían salir y entrar de España cuando querían.

Los "golondrinas" suelen ser pensionistas con vivienda habitual en el Reino Unido que compran otra casa en Canarias, fundamentalmente en el sur Tenerife, para huir del frío en invierno.
Con la salida de la UE, estas personas no pueden superar más de 90 días cada seis meses por llegar de un país tercero, lo que ya ha provocado que algunos se replanteen qué hacer con sus propiedades mientras que otros, consternados, suspiran por que España les amplíe el tiempo, como hacían antes del Brexit.

Este es el caso de Martin y Jeanette, que aún no han podido viajar este año a su casa en Icod de los Vinos, al norte de Tenerife, confinados en su país por la covid-19, aunque esperan poder seguir viniendo todo el invierno, ya que de lo contrario venderán su propiedad en esta "hermosa isla".

"¿Cómo no voy a poder pasar el tiempo que yo quiera en mi casa?", han coincidido antes de insistir en que no ven "ninguna razón" para que se les niegue un visado por seis meses, pese a la regulación del Brexit.

James es un jubilado de 54 años de Manchester que también admite estar replanteándose si merece la pena o no seguir teniendo casa en Tenerife por el "enorme impacto personal" que el Brexit ha tenido tanto para él como para su familia.

Este británico recuerda que compró su casa justo después de jubilarse de manera anticipada para poder disfrutar en la isla y de actividades al aire libre como senderismo y ciclismo en los meses en los que el clima en su país es frío y las horas de luz son escasas.

Año tras año, James ha regresado a Tenerife, donde ha hecho amigos ingleses y canarios, desde el mes de octubre hasta abril, con visitas puntuales durante las navidades al Reino Unido para ver a su familia.

Una vez el Brexit se ha hecho efectivo, James lamenta que solo podrá estar en Europa un máximo de 90 días, lo que tendrá "un gran impacto para nosotros" y les obliga a replantearse si merece la pena tener una casa en Canarias.

Según cuenta, a partir de ahora tendrán que programar bien los días si, además de viajar a Tenerife, quieren, por ejemplo, hacer un crucero.

Esto repercutirá en que James pasará menos tiempo en la isla y que, como no puede estar todos los meses que quiere en Canarias, se plantee realizar viajes más largos fuera de Europa para escapar del invierno.

"Si solo podemos visitar nuestro apartamento de invierno en Tenerife durante 90 días, lo venderemos ya que no será viable mantenerlo", afirma June, quien lamenta la repercusión que tiene el Brexit en su vida.

June, que compró su casa en 2003, reconoce, al igual que sus compatriotas, que la vida en la isla en invierno es mucho más feliz que en el Reino Unido, donde el mal tiempo no le permite salir mucho de casa.

"El clima es perfecto para nosotros en comparación con los fríos inviernos de Inglaterra", destaca June, quien asegura que ama Tenerife, isla en la que ha hecho nuevos y grandes amigos en el complejo de apartamentos donde adquirió su propiedad.

Shirley no tiene casa en propiedad en Tenerife pero en los últimos tres años ha alquilado un apartamento durante, al menos, tres semanas para aprender español y aprovechar su tiempo libre con los amigos británicos y canarios que ha hecho.

"El Brexit ahora me hará más difícil entrar y salir cuando yo elija", explica Shirley, a quien le encanta viajar a Canarias porque se siente "más relajada y feliz" que en su propio país.

Esta inglesa, que habla español de forma bastante fluida, lamenta la pérdida de la tarjeta sanitaria europea a pesar de que ella, como otras tantas personas que viajan con frecuencia a España, no votó para salir de la Unión Europea.

Belén Rodríguez

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