¿Banca pública_ Jon Frías

¿Banca pública? A mí todo esto me suena…

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Un déjà vu, debe ser eso…

Esta semana ha vuelto a la palestra, de la mano de UGT-Andalucía, el debate de la creación o no de una banca pública en España. Este debate lleva años encima de la mesa y debería trascender nuestra propia ideología, ya que existen datos y evidencias de que esto ya lo hemos vivido.

Quienes defienden la creación de este ente afirman que el mercado es ineficiente. Ante crisis muy pronunciadas, o momentos de pánico, la banca tradicional ajusta el crédito y este no fluye a familias y empresas, por lo que se hace necesaria la intervención estatal. Podemos aceptar que en momentos puntuales puede haber mecanismos para expandir el crédito, aunque quizás la banca pública no sea el más adecuado como veremos más adelante.

Esta visión desconfiada del mercado suele presentar al empresario, banquero en este caso, como un señor que decide castigar a familias y a empresas, regocijándose ante las penalidades ajenas. El empresario, y quizás es ya hora de explicarlo en los colegios además de en las Facultades de Economía, es un emprendedor que sí, busca su bien particular, pero gracias a un sistema de economía de mercado logra expandir ese bien a toda la sociedad. Abro un negocio para satisfacer mis necesidades (monetarias, vocacionales, etc.) y doy un servicio a mis clientes que a su vez satisfacen sus necesidades. Mises hablaba de la tiranía del consumidor. El empresario que no se arrodilla ante ese gran soberano que es el cliente será decapitado públicamente y sin juicio previo. La banca realiza análisis de riesgos y si puede dar el préstamo lo dará, por su propio beneficio, si el riesgo es elevado, no.

Y vienen los puntos en contra… y son varios.

La banca pública ya la hemos vivido y sufrido en la historia de las Cajas de Ahorros. Es cierto que la propiedad de las Cajas no era pública, pero, ¿realmente no recordamos quién se sentaba en sus consejos de administración? El consejo de administración de cualquier empresa esta formado por personas que toman las decisiones estratégicas de la empresa, esto es, todas las decisiones a largo plazo que afectan a la compañía. Estos consejeros suelen incluir a altos directivos de la empresa (con un vasto conocimiento del sector) y a representantes de los grandes accionistas en la compañía (en el consejo de Telefónica se sienta una persona de BBVA, por ejemplo). Podemos imaginarnos que los grandes accionistas y directivos quieren ganar dinero y harán todo lo posible para que el negocio funcione correctamente.

¿Y quién estaba sentado en aquellos consejos de administración de las Cajas? Sí, efectivamente, los políticos. Los ejemplos son innumerables y golpean sin piedad a izquierda y a derecha. Caja Madrid estaba tomada literalmente por PSOE, PP y los sindicatos, nuestro actual presidente del gobierno fue consejero de la asamblea de Caja Madrid, por poner un ejemplo. Yolanda Barcina, UPN, ex presidenta de la Comunidad Foral de Navarra, llegó a afirmar cuando se hicieron públicas las ‘dietas’ de 3.400 euros por sesión de media hora (en la que los cargos políticos me inclino a pensar que no abrían mucho la boca) que es lo que ganaba un alicatador en aquella época. El mayor agujero del rescate bancario, no es de Bankia (de Bankia al menos compramos acciones…), es de Catalunya Caixa, 12.600 millones. Usted, en media, puso 270€ para salvarlos, y su hijo de 5 años, si lo tiene, también, y su cónyuge y su padre… ¿Presidente? Narcís Serra, ex ministro de Defensa y ex vicepresidente del gobierno. Ah, ¿qué usted no pagó nada de ese rescate? El día que va al médico y los recursos son escasos y le tienen una hora esperando, o el día que le citan para el especialista para dentro de un año (siendo optimista), o el día que le cambian de profesor a su hijo por tercera vez este curso porque sus profesores están con contratos precarios, ahí es, entre otros muchos sitios, de donde salieron sus 270 euros.

Conclusión, los políticos no son banqueros y cuando han jugado a la banca han perdido.

Entonces, ¿existe alternativa más allá de volver a crear una megaestructura donde nuestros mandatarios acudan a jugar a banqueros? Sí. En España existen ya diferentes medios para canalizar el dinero público a través de préstamos: ICO, ICEX, Cofides,…  Estos préstamos provienen del dinero público pero el riesgo del préstamo lo asumen los bancos. Podríamos pensar, primero, en un sistema de avales que garantizasen a los bancos no perder dinero al otorgar créditos, pero tampoco queremos quebrar al estado, ¿no? Podríamos pensar, entonces, en modelos de análisis del riesgo específicos para este tipo de préstamos con aval del estado, para abrir un poco la mano en épocas de crisis a las familias y empresas con dificultad. Alternativas baratas existen.

La banca pública, tal y como la proponen algunos cargos políticos, es un megabanco aspirador de recursos públicos y creador no de un sistema de préstamos, sino de una red de subvenciones otorgando préstamos a unos sí y a otros no. La próxima vez que oigamos decir que los bancos tienen que devolver el dinero, pensemos que los ‘bancos’ y las ‘cajas’ no tomaron las decisiones, las tomaron sus consejeros, y acordémonos de quiénes se sentaban en esos consejos de administración.

Jon Frías, profesor de Economía de la Universidad Europea de Canarias

hospiten1350sep2020

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