Coctelería de altos vuelos

El GPS se ha liado para que lleguemos a La Mocana, en los altos de La Orotava, donde Gonzalo Martín tiene su centro de operaciones. Después de andar y desandar vericuetos por la Villa, finalmente hemos encontrado el lugar donde reposan obras de artesanía (de arte) por las que pujan cada vez más cocineros de prestigio. Ángel León, Juan Carlos y Jonathan Padrón, Martín Berasategui-Erlantz Gorostiza o los hermanos Roca punta de iceberg de la lista.

Conocí a Gonzalo, como tantos otros, por menciones repetidas a sus creaciones… “¿Y esta vajilla? – Es la del artesano de La Orotava ¿no lo conoces?- Caramba, ¡qué maravilla!”. Tanto fue el cántaro a la fuente que pude estrecharle la mano en uno de esos actos gastronómicos con gentío.

Este es un tipo de coctelería muy elegante

La discreción –otros dicen que timidez- es para mí el rasgo distintivo de este intérprete de una “volumetría” de la mesa que ha ganado adeptos entre la élite de la cocina, ávida por dotar de continente diferenciado a sus contenidos coquinarios. ¡Es que había que escuchar los elogios de las personalidades invitadas a los talleres y almuerzos institucionales de Tenerife en el reciente congreso Madrid Fusión! 

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En clase|TR

"La particularidad de mis piezas no tienen más secreto que la inspiración en nuestros paisajes canarios, en formas y variantes cromáticas evocadoras: texturas, negros y azules, orografía volcánica y montañosa, valles, los intermareales y la costa,… Eso está ahí, siempre vivo en un rincón del recuerdo y de las propias vivencias, y luego hay que encajar con lo que pretende el chef; en el fondo, una vajilla de estas características tiene, entiéndase, unas miajas de locura”. 

Gonzalo nos ha recibido y se dispone a hacernos de guía. Tomás pronto se dispone a capturar imágenes a diestro y siniestro. “¡Aquí huele a trabajo!”, asevera el fotógrafo,
En casa de herrero, cuchara de palo, reza el dicho. Precisamente para refrescarnos, en lugar del formato cristal de la botella habitual en estas entrevistas, nos aprestamos a tomar las latas de Heineken, por cierto, cortesía de Marcos Tavío (Niqqei, Cámara de Frío, Tenerife) y Orlando Ortega (Lillium, Lanzarote).