Autoridades indígenas de Guatemala declaran no grato al presidente Giammattei

Las autoridades ancestrales indígenas de Guatemala, en conjunto con organizaciones de los pueblos originarios, campesinos y miembros de la sociedad civil, decidieron este jueves declarar "non grato" al presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, y pidieron al Ministerio Público (Fiscalía) investigarlo por racismo.

Los representantes de los pueblos indígenas mayas, xinkas y garífunas, instaron en una rueda de prensa a la Fiscalía a iniciar una investigación de oficio en contra del mandatario por los delitos de "abuso de autoridad, racismo y discriminación", porque consideraron que Giammattei acalló con "odio y prepotencia" el pasado viernes a una autoridad del pueblo k'aqchikel de San Juan Comalapa, 80 kilómetros al oeste de Ciudad de Guatemala.
Además, solicitaron a la Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo (Codisra), dependiente directa del mandatario, interponer "las acciones que por mandato le corresponde, por tratarse de un alto funcionario público, que ha vulnerado los derechos de los pueblos".
Uno de los líderes de las autoridades ancestrales, Rigoberto Juárez, recordó durante la rueda de prensa virtual que los pueblos indígenas de Guatemala "merecen civilidad, respeto a su dignidad" e invitó otras autoridades indígenas a sumarse al rechazo al mandatario, quien tiene prevista una gira en el departamento de Totonicapán este viernes, para reunirse con los 48 Cantones, uno de los grupos más antiguos del país.
"Parece que quiere venir a imponer voluntades ajenas a nuestros territorios", aseveró Juárez, quien matizó que "cada comunidad debe decidir" por su cuenta si se suma o no a la declaratoria de persona no grata al gobernante o no.

Los representantes de los pueblos le comunicaron al presidente por medio de una carta que "al igual que sus antecesores sigue aplicando y fortaleciendo el Estado racista y discriminador", y la misma fue entregada a la secretaría privada de Giammattei la tarde del miércoles, dijo Juárez.
Otro de los presentes en la conferencia, Rolando López, subrayó que en Guatemala cohabitan "25 pueblos, contando al pueblo mestizo" y aseguró que "somos respetuosos de la autonomía que tiene cada autoridad en su territorio", por lo que sugirió que "no podemos imponer otra forma de autoridad".
El Gobierno indicó en un comunicado en respuesta este jueves que el presidente, desde el inicio de su gestión el pasado 14 de enero, "ha escuchado con mucho interés sus peticiones y solicitó darles pronta solución a través del Centro de Gobierno".
El texto citó a Giammattei, quien expresó que su visión es "trabajar juntos (con los pueblos) y lograr avances, con el fin de dar soluciones viables a sus problemas".

LA DISCORDIA

Durante la gira de Giammattei el pasado viernes por Comalapa, uno de los líderes indígenas aseguró en una reunión con el mandatario que la minería "ha hecho sufrir mucho" a la población guatemalteca, particularmente a los pueblos originarios, a lo que enseguida fue interrumpido por el gobernante, quien esgrimió: "Una pregunta, ¿cuántas minas tienen aquí?".

"Aquí no hay y no queremos", respondió tajante el líder indígena.

Giammattei continuó: "Solo pregunto. Es que yo vine aquí (a Comalapa) a un diálogo y no a oír a una sarta de inconsistencias que usted está diciendo".
Además, sugirió que "de los (indígenas) que están produciendo la tierra no han dejado de vender su producto".
"Usted me habla de que todos tenemos que contribuir pero cuánta de la gente que vende verduras aquí (en Comalapa) paga impuestos. Estamos hablando de que hay la necesidad de formalizarnos. todos queremos buenos hospitales, pero de a 'grolis' (gratis) y no pagar impuestos", añadió el mandatario.
Un día después de este desencuentro, el ombudsman guatemalteco, Jordán Rodas, lamentó que el titular del Ejecutivo "increpara" a la autoridad indígena de Comalapa y le recomendó "escuchar las voces y respetar los derechos humanos de los pueblos, históricamente excluidos y marginados".
El procurador de los derechos humanos también asintió que "la libertad de expresión es un derecho humano fundamental, cuyo único límite es el respeto al diferente".