La Corte de Patricia...

Patricia Hernández, seguramente no es consciente aún, que, perdiendo ayer la alcaldía de SCTFE, perdía la oportunidad de su vida política. Y no exactamente por ella (todo es interpretable) sino por la mala Corte de mea pilas y adulones, que, de la mano, la guiaron al precipicio.

Después de la Moción de Censura, un imperturbable José Manuel Bermúdez, volvió a agarrar el bastón de alcalde, con la más que segura convicción de alguien al que la vida, le pagó una cuenta que le debía: la de ganar las elecciones en todos los distritos de la ciudad y no ser alcalde.

Patricia Hernández se equivocó y se lo advirtieron incluso destacados dirigentes del partido, que ayer mismo, rasgándose las vestiduras, alababan su trabajo y le deseaban suerte en las Redes Sociales. “No todos los demás son corruptos o estúpidos, no mires por encima del hombro Patricia, no desprecies a la oposición...” le dijeron. Pero no, se puso la venda en los ojos, cayó presa del soplido de los radicales, se metió en la burbuja creada por los adulones y ahí tiene el resultado...

Patricia no tuvo visión. No supo ver a un concejal de urbanismo de Cs, harto y presionado (el que se mandó a mudar). No supo, o no quiso oler, la pésima relación entre quien le sustituía, Evelyn Alonso (a la que no supo ganarse), y su primera teniente de alcalde, la tal Zambudio, que engaño a todos. No intuyó que un tipo experimentado y hábil en lo político, como Bermúdez, miraba y tomaba nota desde una esquina, esperando...

La ya ex alcaldesa no lo entendió. Gobernar no es destruir. Se gobierna desde el diálogo y no desde el rencor político. Y dio instrucciones de eliminar todo lo que oliera al pasado y a CC. Craso error. Hasta el pasado, incluso el que duele, hay que saber gestionarlo. Patricia no supo hacerlo. No entendió que ya no estaba en el Congreso, a cartuchazo limpio contra el ministro Wert, bajo el cómodo paraguas de un grupo parlamentario. Estaba gobernando, gestionando toda una capital. Exactamente igual que cuando era vicepresidenta del Gobierno. No lo entendió.

José Bermúdez será mejor o peor gestor (repito, todo es interpretable), pero me consta, es una hormiga trabajadora de la mañana a la noche. Hoy por hoy y con Santa Cruz como está, prefiero la capacidad de trabajo de esa hormiga, al rugido del león a la hora de la siesta. Que, para leones, mejor abren un zoológico y así de paso, hacen sitio a la manada de mea pilas y adulones, que tanto y tan bien, ayudaron a Patricia.