Hay una Carta para Blas...

Las declaraciones y la actitud del consejero de Sanidad, Blas Trujillo, culpando a los trabajadores del desorden y el mal funcionamiento de las Urgencias del HUC, es la gota que ha colmado el vaso de la miseria. No es que lo diga yo, lo han dicho todos los sindicatos y sanitarios de manera unánime.

Se me caía la cara de vergüenza ayer, al ver la carta firmada y enviada al consejero por las 31 médicas y médicos de Urgencias, para explicarle sus argumentos y lo erróneo de su intervención. Hacía tiempo que no leía algo tan sentido y a la vez tan lleno de rabia. La carta (si pueden léanla, está en las redes...) es como el grito desesperado de alguien a quien están vapuleando y lo único que quiere es una mínima oportunidad de explicarse. El consejero se ha negado a recibirlos.

Al final, como les niegan esa mínima reunión (no sé si por cobardía o desdén) lo han tenido que escribir en un papel y mandarlo, a ver si les quieren leer. Por eso, iniciativas como la del Ayuntamiento de San Juan de la Rambla son tan loables. Nunca fue fácil ponerse del lado del más débil. Esas gentes del norte de Tenerife, han dicho basta. Su Ayuntamiento, por unanimidad, con una propuesta del PSOE (el mismo que gobierna en Sanidad), liderada por la alcaldesa Fidela Velázquez, ha decidido instar al Gobierno de Canarias, a meterle mano al desaguisado de Urgencias.

Puede parecer una anécdota, pero es la punta del Iceberg. Detrás vienen ya más Ayuntamientos que opinan exactamente lo mismo: que las Urgencias, tan necesarias en los pueblos que carecen de ellas, no pueden estar en caída libre y al pairo de decisiones políticas, que lejos de sostenerlas como un servicio esencial, las manosean, maltratando a sus profesionales.

Yo sinceramente, y conociendo a Blas Trujillo, un hombre de diálogo, no sé a qué viene esta postura de “enrocarse” y esconderse. Él sabrá...Y lo que hay en el fondo no es exactamente el problema con el personal sanitario. Lo que hay son unas alfombras persas, que solo los médicos se han atrevido a levantar y que tapan carencias escandalosas, largamente denunciadas. Algo oculto nos estamos perdiendo en toda esta historia.