El Zoológico Político...

Cuadernos de política, capítulo 1: “especímenes políticos”. Analicen y estudien. Hay Políticos:

Depredadores: se sienten con derecho a dirigir y a decidir porque es él quien tiene razón, los demás no están, ni él los espera. El poder es él, porque se siente por encima de los ciudadanos. Eso le da derecho a criticar y a agredir el razonamiento del otro, incluido el del periodista (esa chusma molesta...)

Gatos huidizos: suelen ser cordiales, “bien queda”, pero poco seguros de sí mismos. A veces reservados y con diplomacia de plutonio. A veces locuaces. Son un muñeco hinchable y carecen de escrúpulos a la hora de desmentir noticias que han sido anunciadas, incluso por sus propios compañeros, aunque ello provoque malestar.

Benefactores universales: supuestamente vienen a la política para ayudar, pero en el fondo, no dan nunca nada a cambio de nada. Se aprovechan de los demás, cual garrapata, y llegan a pensar, convencidos de ello, de que lo hacen por el bien de Nuestro Señor. Son peligrosos por sus actitudes nada transparentes.

Señores del universo: Los Mazinger Z de la Política. Gente capaz y responsable, firmes y decisivos, pero capaces también de aplastar a quien se interponga en su camino. Hay que tenerles miedo, cuando a solas con ellos, cierran la puerta. Son una especie en extinción.

Legalistas: Siempre con leyes y cifras en la mano. Muy ordenados, precavidos, analíticos, tozudos y minuciosos. Son los denominados “gestores de la política”. Su llegada al público es difícil. Aburren. Pudren las decisiones, pero una vez las toman son como mojones, inamovibles. Buenos tiradores en campo enemigo. Te la juegan y ni te enteras.

Nadadores: son emotivos, sociables, reactivos. Les gusta agradar. Pero intentando manipular. Optimistas. Se adaptan, pero no se mojan por nada. Conocen al dedillo el juego del “trilero” y llevan tatuado a fuego que siempre gana la Banca, o sea ellos. Vas a discutir y siempre sales de la reunión dándole las gracias y preguntándote que carajo ha pasado.

Amigos del Gofio: o más bien amigos de meter la mano en la lata. Manejan sus perras (y las suyas también) como si fueran su propio banco personal. La corrupción...ejem... ¿corrupción? ¿Qué es eso? cosa de malandros. Eso no va con ellos. Las cosas se hacen porque hay que hacerlas, en A o en B, pero hay que hacerlas. “Algo hay que sacarle a esta jodida Política, que no es para siempre”, dicen.

Tarea: A) para políticos: elijan clase y ubíquense. B) para ciudadanos: ubiquen al que más rabie les dé. No les queda nada.