La magia de los martes

Los martes contienen algo especial en esta aciaga primavera que nos ha tocado vivir. Los martes son mágicos.
Hoy les contaré algo que me llena de orgullo y deseo compartir con el mundo. Tiene que ver con un colectivo del que ya les he hablado otras veces, Alisios de Verso y Prosa. Veintitantas personas que cada tarde de martes se siguen reuniendo para compartir letras, risas y amistad, aunque ahora lo hagan de forma virtual, a través de whasap.
Todos vivimos inmersos en la incertidumbre y las preocupaciones dado el momento por el que atravesamos, y resulta emocionante esperar con ansia que llegue el martes para dejarnos envolver en la magia que emana este grupo formando una burbuja que nos aísla del resto del mundo durante un par de horas.
Móvil en mano o a través de nuestros ordenadores, nos conectamos y tratamos de revivir, de forma virtual, nuestros encuentros en la Casa de la Cultura. Entre audios y mensajes nos comunicamos y compartimos las lecturas de esos retos de escritura que nos ponemos cada semana, entre bizcochos, bombones, café, humor y amistad. Ya le hemos escrito al mar, al árbol, a la roca, a la primavera… En el mes de mayo seguiremos homenajeando a esta estación con poemas y relatos que ensalzan la belleza de las flores y, además, nuestros retos semanales cogerán el rumbo de escribirle a Canarias adelantándonos a la celebración de su Día.
Te dejo aquí algunos fragmentos de textos compartidos en el mes de abril: “En esa inmensidad aletargada me llega el pálpito de tu ser. Olas que irrumpen en la piel desnuda de tu orilla…”. “En el jardín de los filósofos florecen las estrellas blancas del jazmín…”. “Tengo en casa un cactus desde hace muchos años, era pequeño pero muy elegante, lo puse en el poyo de la cocina, detrás de la ventana para que le diera el sol de la mañana…”. “Símbolo que representa a Canarias. Una esterlicia, la esterlicia, esa esterlicia, alguna esterlicia, cierta esterlicia, mi esterlicia. Sí, mi esterlicia...”. “Yo creo que a la humanidad le falta un puntito de generosidad, de solidaridad, y algo más de bondad…”. “La luz, de una mañana de café y ventana, saludan los verdes de mi espera, girando en un cielo de nubes viajeras, amantes del mar infiel…”. “Quiero hacer un breve resumen de esta planta, de mi planta, la amapola…”. “Están a lo largo del camino. Este año, el tiempo ha sido generoso y sus flores amarillas recorren todo el borde de las paredes de piedras…”. “Contemplaba sentada junto a una mesa y una taza de café cómo el sol se asomaba tembloroso sobre la mar y las nubes se erizaban como la piel bajo el alba...”. “Pensamientos al aire... flores de otoño brotan erguidas en su tallo, se empeñan en crecer vistiendo al frío invierno con vívidos colores…”. “Sheila cultivaba claveles, y los obtenía de todos los colores. Su mayor logro era el clavel negro, una variedad tan exótica que alcanzaba precios exorbitantes…”. “Su color blanco pureza es de todos conocido, lo lleva nuestra bandera, para orgullo del nativo…”. “La marea ha bajado más de lo habitual, mostrando secretos normalmente ocultos al ojo del simple espectador...”. “Siguiendo mis pasos, descubro una gran congregación de callados voluminosos, de formas desiguales y que tímidamente se muestran desnudos, a las miradas de los que los contemplan…”. “Tengo un huerto plantado sobre una nube y varias rosas: la rosa púrpura del Cairo, la rosa de Jericó, pero mi favorita es la rosa amarilla…”. “Hay una flor de ayer que puso color a la ventana desde la que se asomaban los instantes…”. “Como cada primavera, al sonido de las trompetas, las puertas del Palacio Real se abren lentamente...”. “En economía hay un dicho que conocemos todos los que hemos jugado al fútbol en campos de tierra…”.
Pinceladas de Versos y Prosas que el Alisio ha traído hoy hasta esta ventana. Si quieres conocer el resto de los textos te invitamos a entrar en la página: https://alisios-de-verso-y-prosa.cms.webnode.es/primavera-alisios/ Nosotros estamos a la espera del martes que viene para ver disfrutar el paseo por los municipios isleños que nos traerán nuestros contertulios.