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Alcibiades García, guardián del grano local para su exquisito gofio gomero

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Hay personas valiosas y valientes que contribuyen a iluminar el legado de las costumbres de Canarias, el patrimonio y la tradición que aportaron nuestros antecesores. Ahí están, como Alcibiades García en La Gomera, conservando, respetando y transmitiendo valores a través de la elaboración artesanal del gofio, de la miel, del vino,…

Aparte de sus ocupaciones profesionales, este hombre polivalente y ocupado de rescatar ese patrimonio desde su casa en Las Rosas, Agulo, sorprende con esa pasión de la que hace gala desde hace muchos años rescatando el patrimonio industrial, las máquinas, turbinas incluso furgonetas de transporte. Su molino, “La Molina Vieja”, es ejemplo de esa “tozudez” bien entendida para aproximarse de la manera más fiel posible a los usos de nuestros antepasados.

Alcibiades García, que se estrenaba esta semana como catador en el certamen Agrocanarias de Sales Marinas, en Lanzarote, se mostraba encantado con las vivencias de la valoración de un elemento que constituye, al fin y al cabo, el hilo conductor de los productos del sector primario de las Islas y el recetario tradicional. “Mi propósito –asevera- es el de retornar al grano local. ¿Qué no hay para tanta gente? Por supuesto, pero no por ello hay que obviar que dicho grano local tiene mucha diferencia frente al que viene de fuera no solo para la salud sino para otras posibilidades nutricionales y medioambientales”.

Explica que restauró su molino, datado en 1905, en el que da continuidad a una actividad no sólo productiva sino también divulgativa. “Yo no cobro al repartir mi gofio; recibo a colegios, explico todo acerca de los procesos a los niños-as y me empapo de lo que me cuentan las personas mayores. Todos se llevan su bolsita de gofio tradicional”.

En este punto, Alcibiades García se pone serio. “Mi gofio sabe a gofio, genuino, natural, sin artificios. Aunque a algunos pueda causar sonrojo, hay que decirlo bien alto: las denominaciones ‘tradicional’ y ‘artesanal’ están prostituidas. Afirman que es como lo hacía la abuela y en realidad se parece como el huevo a la castaña absolutamente artesanal pero como luego a la castaña”.

“En mi caso –prosigue- tengo el orgullo de acercarme a un tipo de elaboración a como la preparaban los aborígenes: leña de brezo, soporte de barro, arena negra,… Por eso es que no me salen dos gofios iguales pues depende del grano, de la variedad, de la zona y de mi mano a la hora de encontrar el tueste idóneo; si me despisto un poco o se me quema un poco más pues entonces algún amigo o una vecina me dice que no está como el anterior. Esto es así”.

“El gofio es un elemento bastante 'controvertido' –comenta-. Hay diferentes umbrales gustativos y,además, entre islas; a algunos gusta más tostado otro menos, más fino o menos y el punto de salado –ahora sé más desde mi participación como catador-.
En cuanto a esos granos, Alcibiades procura buscar las alternativas de sembrar y trillar, y también encarga pedidos en Tenerife, de trigo y algo de cebada… la sal, desde La Palma.

Aparte del gofio, mantiene la sabiduría de tradición familiar con una apicultura totalmente sostenible y la miel que también reparte sin ningún tipo de contraprestación económica. “No quería introducir aquí, en La Gomera, abeja de otro sitio y buscaba ‘núcleos’ de autóctonas en cuevas, en plena naturaleza. Me dicen que yo practico una apicultura ‘radical’ y yo respondo: pues si yo fuera abeja y vivo tranquilo en el monte, en la cueva, no querría que me molestasen. Así que yo soy fiel a ese pensamiento; las visito de vez en cuando, tomo un poco de miel y defendemos los ciclos y la sostenibidad”.

García también saca su vinito con esa formidable variedad autóctona de la forastera gomera en su compromiso para “aportar mi granito de arena en reflotar el sector primario que tan mal momento está pasando y que cobra especial relevancia en estos tiempos duros a consecuencia de la pandemia”.

No puede quedar en el tintero el rescate y restauración en su día del burrito de madera que en La Laguna Grande, desde comienzos de los 70, servía como soporte para aquellas fotos de tantos y tantos gomeros-as y canarios-as que allí acudían. “El día que lo cambiaron, un periodista sacó la imagen del burrito y me enterneció".

"Moví cuanto estaba en mi mano y lo restauré hasta dejarlo lustroso, así que la gente se saca en mi casa la correspondiente instantánea para el recuerdo”.

Francisco Belín

*Reportaje fotográfico, Alcibiades García

hospiten1350oct2020

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